En plena construcción, los habitantes del asentamiento piden que se defina la situación de sus viviendas. Quieren comprar el predio en donde están ubicadas las casas, pero la dueña del terreno se niega a vender. “Desde hace varios meses que se están haciendo construcciones. Siempre el miedo al desalojo está, pero la gente quiere garantizarse su casa”, expresó a Info Región Rodolfo Mansilla.
Es que la situación no es favorable para los vecinos, ya que cuentan con una causa judicial -abierta por la dueña del terreno usurpado- que tiene una orden de desalojo vigente y a la espera de concretarse. Asimismo, las autoridades municipales declararon no disponer del dinero para comprar ese u otro lote sin que los vecinos aporten un porcentaje y lo derivaron, por un lado, a la Justicia y, por el otro, a Provincia.
Tal es así que desde el inicio del 2012 se llevaron a cabo una serie de reuniones entre funcionarios nacionales, provinciales, municipales y la delegación de vecinos, pero cada una de ellas concluyó sin avances. Por ende, los vecinos aguardan la fecha de un nuevo encuentro que les permita cerrar esta historia de forma positiva.
“Los vecinos ya comenzaron a hacer construcciones con material y hasta de alto. Hay una esperanza de que no los saquen del barrio y que puedan obtener finalmente su vivienda”, expresó en diálogo con Info Región Rodolfo Mansilla, uno de los vecinos que está en la lucha por la casa de sus hijos.
Ya son alrededor de 350 familias las que residen en el predio. “Antes, como estaba todo precario, casi no perdías nada, pero ahora la gente se quiere ir menos que antes porque ya se están armando sus casas”, explicó Rodolfo ante la consulta de este medio sobre la posibilidad de que se lleve a cabo el desalojo. “Fuimos varias veces al juzgado a ver en qué situación estaba todo y nos respondieron que el desalojo está pedido, pero que todavía no se va a realizar”, explicó.
“También vamos a la Municipalidad cuando podemos para ver si nos definen una fecha de reunión”, destacó el vecino aunque aclaró: “Por el momento, no se comunicaron con nosotros”.
La pelea inicia con una necesidad de un terreno para poder vivir, pero hoy la lucha ya es en defensa de la construcción de aquellas casas que ya están terminadas, las que están en proceso y las que están colocando sus cimientos. “En un principio, acá la que trabó todo fue la dueña del terreno que no quiso vender, después se habló con la Municipalidad, también vino Nación desde el área de Desarrollo Social, pero nunca tuvimos una respuesta concreta”, recordó Mansilla.
En este marco, explicó que durante este proceso de negociaciones se debatieron varias cuestiones a las que calificó como “excusas”, las cuales hacían referencia a que en caso de que la dueña quisiera vender las tierras tampoco podrían habitarlas porque se necesitaban “ciertas conexiones para cuidar la salubridad”. Además, según contó el vecino, acusaron también que el terreno era “muy bajo” para construir un barrio y que allí “se habían criado animales”. “Fueron todas excusas para que no insistamos con ese terreno”, opinó Mansilla.
“Por el momento está todo tranquilo y las construcciones siguen, veremos a ver que pasa más adelante”, concluyó el hombre que lucha por la vivienda de su hijo.
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