El titular del vecinalismo de Echeverría, Mariano Liñan, se sumó a lo expuesto por Evert Van Tooren, con respecto a la aprobación sobre tablas de la ampliación del laboratorio farmacéutico de Roemmers.
El presidente de la Alternativa Vecinalista de Esteban Echeverría, Mariano Liñan, consideró que la aprobación sobre tablas de la ampliación de los laboratorios de Roemmers fue “una locura”.
“Comparto la opinión de Evert Van Tooren, del PRO”, manifestó Liñan en diálogo con Info Región, y señaló que “no se cumplió administrativamente con todos los pasos que debe seguir el expediente para que lo pongan sobre tablas”. “Fundamentalmente, no tuvo el informe del impacto ambiental, que en condiciones normales tarda cerca de seis meses”, apuntó.
En ese marco, el ex subsecretario de Gobierno de la gestión de Alberto Groppi deslizó: “No sé si estaba apurado el Municipio por algún motivo para pasarlo por el Concejo Deliberante, pero realmente dejó mucho que desear”.
Los concejales del oficialismo habían decidido no hacer declaraciones frente a las acusaciones y publicaciones que los habían puesto bajo la lupa, a su entender, injustamente. Ante esto, Liñan sostuvo que “en realidad no quiere hablar nadie porque no fue estudiado en comisión ese expediente y fue una orden que les bajaron, de manera que no saben qué decir ni de qué se trata”.
“Roemmers es una empresa que, si bien está hace 10 años, necesariamente para ampliar su planta tiene que tener el informe del impacto ambiental”, advirtió el vecinalista, quien recordó que “había pasado en su momento con una ordenanza para la ampliación de una planta de Coto, donde iba a haber un peladero de pollos, y tampoco tenía impacto ambiental ni tenía aprobada la zonificación por parte Obras Públicas”.
Por su parte, el secretario de Gobierno, Alberto Auruccio, había señalado a este medio, que la polémica surgió “por un error por parte del oficialismo, que no supo explicar las cosas como realmente son, o una picardía de otros que han querido instalar algo como un interés espurio, que muy lejos está de ser así”.
“Esto es fácil”, replicó Liñan, y explicó que “un expediente se eleva al Concejo Deliberante recién cuando ya pasó por todas las áreas y tiene todas las aprobaciones”. “Si una empresa de esa envergadura no tiene aprobado un impacto ambiental, realmente no hay que mandarlo al Concejo hasta que no venga el informe”, agregó.
Auruccio también había marcado que “Roemmers posee un predio de más de 80 mil metros cuadrados y la ampliación será de aproximadamente 7 mil metros cubiertos, lo cual es poco y nada”.
Según Liñan, “por más que sean dos metros cuadrados, hay que tener la autorización de La Plata del impacto ambiental”. “Acá hay que cumplir con pasos administrativos, no importan los metros cuadrados”, objetó, y mencionó que “cuando fue lo de Coto también decían ‘le va a dar trabajo a 300 personas del distrito’, pero no decían la cantidad de cosas que contaminaban y la cantidad de litros de agua que se tiraban”.
Observando el panorama hacia el futuro, Liñan opinó que “el Municipio tiene las cuentas en rojo, y tiene que hacer que ingrese dinero de todas las áreas posibles, asi que la tendencia es que pueda llegar a pasar nuevamente”.

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