La rezonificación de una parcela en las inmediaciones al Centro de Distribución que Coto tiene en Luis Guillón y que permite a la empresa instalar un matadero de pollos, alarmó a los vecinos, que manifestaron su rechazo a la iniciativa.
Los vecinos que residen en las inmediaciones al Centro de Distribución que la empresa Coto tiene en Luis Guillón manifestaron su malestar por la aprobación de la rezonificación de una parcela que le permitirá a la compañía instalar un matadero de pollos en el lugar. La firma tiene planeado matar 144 mil pollos por día, utilizando un millón de litros de agua por jornada.
En este marco, la principal preocupación de los habitantes del barrio es la posibilidad de que la actividad genere "malos olores", y contamine, aunque desde el Municipio intentaron calmar la inquietud y aclararon que la sóla recategorización del suelo no indica la certeza de que el frigorífico ya sea un hecho.
"Si la compañía tiene pensado instalarlo es un tema que tendrá que iniciar ante la Municipalidad y tendremos que darle intervención a la secretaría de Política Ambiental”, indicó Alberto Auruccio, secretario de Gobierno comunal.
Pese a esto, para la gente la posiblidad de tener una empresa estas características en el barrio representa un "peligro".
“No quiero que pongan un matadero de pollos frente a mi casa porque los olores que van a emanar de la fábrica serán terribles. Trabajé en ese tipo de industria durante dos años y tuve que renunciar porque estaba permanentemente enfermo; ojala los concejales hubiesen consultado a los vecinos antes de aprobar el cambio de zonificación”, lamentó Daniel Ayala, que vive en el barrio desde hace 20 años. Y agregó: “Si instalan el frigorífico voy a dejar de pagar los impuestos porque las propiedades se van a desvalorizar notablemente y de alguna manera tengo que amortizar el impacto”.
Por otra parte, se quejaron también por las posibles afecciones que podrían originarse a raíz de los químicos utilizados en el frigorífico. “Tengo chicos y no quiero que se enfermen por la culpa de un matadero de pollos. Todos los vecinos nos vamos a ver afectados por esta situación. No es fácil vivir cerca del Centro de Distribución porque a partir de las 3 de la madrugada empiezan a llegar los camiones de carga, no me quiero ni imaginar lo que va a pasar cuando construyan el matadero”, se quejó ante este medio María Elena Miguélez.
“No estoy en contra de que tomen más personal y que sea un crecimiento para el barrio, pero no quiero que a partir de los químicos que usen en el lugar mis hijos tengan enfermedades”, remarcó la vecina, en diálogo con Info Región.
“Cuando me mudé a este lugar sabía que no se trataba de un barrio residencial, pero tampoco de una zona industrial de esta magnitud. Estoy muy preocupada”, indicó Rosa González, otra vecina.
Tras una discusión que antes se dio en el seno del Concejo Deliberante local, ahora Coto podrá levantar en la parcela 709b – que pasó de zona industrial a zona industrial II- un frigorífico de 645 metros cuadrados.
En esa línea, desde la Municipalidad confirmaron, en diálogo con este medio, que aún no se realizó un “estudio de impacto ambiental” y justificaron la aprobación de la reforma argumentando que lo que se busca es darle un “impulso industrial” al lugar. Aclararon además, que antes de edificarse el matadero sí deberan hacerse las correspondientes habilitaciones.
“Lo que se mandó al Concejo es un cambio de zonificación, si Coto va a poner una planta es arena de otro costal”, resaltó Auruccio.
“Coto manifestó un interés de palabra de instalar un frigorífico, pero todavía no hay proyectos presentados. La intención es generar una zona industrial de mayor complejidad que podrá ser utilizada por esa empresa o por otra industria. Todavía no hicimos el estudio de impacto ambiental porque primero teníamos que cambiar la zonificación; estamos haciendo las cosas por partes y como corresponde”, concluyó.

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