A un año y medio del homicidio de este chico de tan solo 14 años, que murió al quedar en medio de un enfrentamiento armado en la localidad de Transradio, partido de Esteban Echeverría, la familia de la víctima confirmó que se “aprobó el pedido de elevación de la causa a juicio”.
El pedido de elevación de la causa a juicio por el crimen de Franco Cajal, el chico de 14 años que murió al quedar en medio de un enfrentamiento armado en la localidad de Transradio, fue aprobado por la Justicia. Los familiares de la víctima aseguraron sentirse “aliviados” de que “todos los imputados en el crimen se encuentren detenidos” y esperen el proceso judicial “tras las rejas”.
“Aprobaron el pedido de elevación a juicio y cada vez estamos más cerca de que se concrete el proceso judicial. Todos las personas que estaban involucradas con el homicidio de mi hermano están detenidas y esperarán así el juicio; lo que nos genera mucha tranquilidad”, resaltó Tamara Cajal, hermana de la víctima, en diálogo con Info Región. Y agregó: “Se cumple un año y medio de la muerte de Franco, pero mantenemos la esperanza de que se haga justicia”.
Estiman que el juicio se concretará “antes de fin de año”. “Por lo que tenemos entendido el juicio podría llevarse a cabo antes de que termine el 2010. Aún no tenemos una fecha tentativa, pero es lo que estiman desde los Tribunales de Lomas de Zamora”, manifestó Tamara, ante la consulta de este medio.
La casa en la que vivía Franco, junto con sus otros siete hermanos, puede identificarse a la distancia, ya que una bandera que pide justicia pende del alambre tejido que separa la vivienda de la calle, la misma calle que vio crecer y jugar a Franco.
“Mi hijo está presente en todas nuestras conversaciones. Era un chico bueno, amable, sencillo. Se levantaba temprano todos los sábados para ir a servir leche a un comedor del barrio”, recordó Mabel Cajal, madre del chico asesinado. Y agregó: “Cuando nació pesó 5,200 kilos, me lo pusieron en los brazos y fue uno de los momentos más alegres de mi vida. Cuando murió también lo sostuve; es triste, pero lo prefiero. Por lo menos me queda el consuelo de haber estado presente en cada instante de su vida”.
El 12 de enero, Franco Cajal llevó a pastar a los caballos de un vecino que le daba unos pesos por realizar, dinero que destinaba para ayudar a su familia. Fue entonces cuando en la esquina de Lozano y Moreno, un joven sacó un arma y le disparó. Minutos después, murió en manos de su madre.
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