En una carta pública, la legislador radical acusó a la intendente de Barranqueras, Alicia Azula, de descalificar mentirosamente a sus adversarios políticos. También la señaló como hipócrita y de deslindar la responsabilidad por la ruptura interna que sufre el radicalismo a partir de la aparición del NEA, espacio que comparte con los intendentes Aida Ayala y Gerardo Cipolini.
González agrega que “de sus expresiones infiero algunos aspectos a los que me voy a referir: el ardid de exculparse para eludir responsabilidades, su concepción del poder y la forma de ejercerlo, su concepto de la forma republicana de gobierno y de la Constitución provincial, y su valoración acerca de cómo ser y hacer oposición; y cómo las formas siempre delatan el fondo, interpreto expresan el soporte filosófico y axiológico que orientan su construcción política”.
Sigue explicando que “atribuir la ruptura del bloque parlamentario a las causales que alega es exculparse, es depositar en otros la responsabilidad de los propios actos de los diputados pertenecientes a su espacio político y poder justificar mentirosamente el daño ocasionado al Partido Radical”.
La legisladora plantea que “mentira es hablar de la imposibilidad de convivir y permanecer con madura armonía en el espacio físico del bloque; salvo que quienes ahora así lo denuncian, hayan sido capaces de una inimaginable hipocresía o un envidiable cinismo que impidió, se atragantasen con la comida que muchas veces compartimos y si así hubiera sucedido, es dable preguntarse por qué nunca tuvieron el coraje de decirlo cara a cara como hubiera correspondido entre quienes alguna vez recorrieron junto a los que ahora denostan un largo camino tras ideales que imaginaban comunes”.
Insiste en que “mentira es que trabajaron en soledad, todos hemos acompañado y quien escribe en particular, proyectos de los señores diputados ahora autoexcluidos. Fe de esto podrían dar los terapistas ocupacionales”.
Y destaca que “mentira es que no se los convocaba a las Comisiones, las de Medio Ambiente, Salud y Agricultura que se reunieron por lo menos 6 veces para tratar la Ley de Biocidas, no contaron con su presencia; también estuvieron ausentes para el tratamiento de la gestión integral de residuos sólidos urbanos, proyecto trabajado por quien suscribe esta nota y el diputado Varisco. En esa oportunidad, no acompañamos el despacho del PJ en defensa de las autonomías municipales. También hay testimonios de estos hechos”, recuerda.
Pasando a otro aspecto, señala: “Quiero referirme a su soberbia abrevada, acorde sus expresiones, en sus éxitos electorales, soberbia que, unida a su concepción autocrática del poder, la llevan a maltratarnos como legisladores al no reconocer nuestra representatividad y rol sociopolítico. Debe saber señora Intendenta que por nuestra forma de gobierno, democrática y republicana, los diputados pertenecemos a un poder distinto y autónomo, que determina y designa por sí mismo sus autoridades (los intendentes por más exitosos que fueran no tienen porque elegirnos el presidente de bloque), y lo más importante olvida que sólo representamos y nos debemos al pueblo que nos eligió, éste es quien nos debe juzgar por nuestras acciones y actuaciones. Los diputados no somos empleados ni delegados de los intendentes, por lo tanto no son ellos quien maniqueamente nos deben dar órdenes para legislar acorde a sus conveniencias, ni son ellos los que puedan pretender designar nuestras autoridades y encima ofenderse si no les obedecemos, hasta el punto de exponer esta situación como motivo para justificar la formación de nuevas líneas partidarias o rupturas del bloque”.
Para finalizar, expresa que “lo más grave, es su crítica por mi accionar (o mi inacción) como diputada, según opinión vertida públicamente por la señora intendenta en un noticiero televisivo frente al desgraciado caso de la niña Luz Milagros. Quiero decirle que su malintencionado y apresurado juicio solo encuentra justificación en su profundo desconocimiento de mi persona, mi accionar y trayectoria en la vida o en su convencimiento de que existe una sola forma de hacer política y de ser oposición, formas que, indudablemente, se encuentran en las antípodas de mis convicciones. Para tranquilidad de quienes creyeron y creen en mí, también para la suya, si le interesa, diré que esos hechos no me fueron indiferentes ni desconocidos, como Ud. insinuara, los conozco profundamente, desde adentro, desde el mismo Servicio de Neonatología del hospital Perrando, por haber conversado con el Equipo de Salud, solicitado y recibido informes del Ministerio de Salud Pública, tenido entrevistas personales con el Sr. Ministro y Sr. Subsecretario del área. Ah y me olvidaba, porque soy médica pediatra con 40 años de ejercicio de la profesión. Puedo explicárselos a Ud. y a toda la población, y con todo gusto lo hubiera hecho si sabía que con ello aportaba algo bueno, justo, útil y necesario para el pueblo de mi provincia. Puedo explicarle el daño medular que presentaba la niña y que justificó como sucediera en otros países del mundo que no tuviera inicialmente signos vitales con posterior recuperación. Puedo relatarle las acciones efectuadas referidas por el personal que la recibió y atendió posteriormente. Puedo relatarle y explicarle todas las complicaciones y secuelas y las que todavía pueden suceder. Puedo, sin mentir ni dañar, decirle que todo eso también puede suceder en otros servicios. Sí, tengo la obligación de informar que el servicio de Obstetricia del hospital Perrando está desbordado, que la demanda es creciente y que faltan recursos humanos, hecho que entraña riesgos para la atención de la población. Y esto es lo que le manifesté a quien correspondía que era el ministro para que le haga llegar esa inquietud al Sr. Gobernador. Pero, Ud. tiene razón y me recordó, nadie se enteró de que me ocupé, impresioné como desinteresada, no hice ni busqué prensa; pero ¿sabe por qué? Me olvidé decírselo. No lo hice porque mi compromiso y orgullo personales, para conmigo, para con los ciudadanos de mi provincia, para con mi partido: la UCR y para con mí línea interna Convergencia fueron, son y serán no usar jamás el dolor, el sufrimiento, la enfermedad o las tragedias humanas para obtener rédito político alguno. Si así lo hiciera dejaría de ser yo, porque estaría traicionando mis más profundas convicciones y reflexionadas promesas”.
“Tal vez en esto estribe la diferencia entre su manera y la mía de concebir que es ser oposición y cómo construir políticamente. Yo no tengo enemigos, no quiero destruir a nadie. Yo creo en una oposición que trabaja desde una crítica verdadera, constructiva que muestre errores y falencias para ayudar a corregirlos con el afán de sumar esfuerzos que contribuyan al bienestar de la población a la par de mostrarnos como una alternativa futura válida”, termina la carta.



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