Vecinos del humilde sector imputaron al delegado municipal Sergio Naretto de haber encabezado la diligencia con violencia y sin que le importara dejar en la calle a un niño discapacitado.
La diligencia derivó en el derrumbe de una humilde vivienda de chapas y maderas, ocupada por una joven y sus dos hijos menores, uno de los cuales es discapacitado, además de otras dos propiedades de las mismas características, según afirmaron los denunciantes.
Naretto, por su lado, recalcó que los terrenos están usurpados y que la medida se adoptó porque en el sector está programada la construcción de una ciclovía, para comunicar a Villa Talleres con la escuela del Saladero.
"Me iba a llevar al nene al hospital y una chica me dijo que me estaban tirando el rancho y, cuando volví, él (por Naretto) me estaba sacando las cosas. Teniendo el cargo que tiene, debería tener un poco más de conciencia y de corazón. Le pedí por favor que no tirara las cosas y no me rompiera nada, porque a mí me cuesta esto, él duerme todos los días calentito y tiene su plato de comida y, cuando la gente necesita algo, no da nada", expresó Romina Vallejos, quien fue desalojada después de tres días de ocupación.
La joven, de 23 años, aclaró que no pelea por algo para ella, sino "para mi hija de 3 años y mi hijo de 6, que tiene una hidrocefalia congénita, con discapacidad 100%, porque tiene problemas motores, no ve y no habla. Necesito una vivienda digna y, cuando la fui a pedir, esta persona se me rió en la cara".
También aseguró que desde hace cuatro años se anota en la Municipalidad para obtener una vivienda, pero observó que existe "discriminación, porque se fijan qué sueldo tenés y nunca te llaman".
"Es cierto que lo insultamos, pero él tiene que pensar que dejó a dos criaturas en la calle y una de ellas es discapacitada. No estoy pidiendo nada regalado, sino un terreno para levantar mi casa y, si lo tengo que pagar, lo voy a pagar. Quiero darle una comodidad a mi hijo, porque también es asmático", sostuvo.
Romina aclaró que la policía acompañó a Naretto --quien llegó al terreno junto con empleados comunales y una maquinaria-- pero no intervino en ningún momento.
"Tiró tres ranchos y paró cuando iba a tirar el de una chica que se quedó adentro con sus hijos. Ahora me dieron un lugar para pasar la noche y vuelva a levantar el rancho, porque, cueste lo que cueste, voy a volver. No me van a ganar", desafió.
"Que nos den a pagar"
Damián Núñez, presidente de la comisión vecinal que se conformó ayer mismo en Villa Talleres Sur, ofreció el pago de dinero a cambio de los lotes, tal como sucedió en el barrio 9 de Noviembre.
"Esto, toda la vida, fue un basural. Nosotros no vamos a usurpar planes federales", aclaró.
Dijo que tiempo atrás compartió con el vicegobernador Gabriel Mariotto la inauguración de un centro comunitario en Spurr y, en esa oportunidad, "todos salieron en la foto".
"Como peronista, comprometo a Gustavo Bevilacqua, Dámaso Larraburu, Rafael Morini y Diego Palomo para que vengan conmigo. La bicisenda se la pedí yo al señor Mariotto y por eso la van a hacer, pero está a 25 metros de la casa que tiraron", finalizó.
"No soy una persona insensible"
La primera impresión que experimentó Sergio Naretto al conocer la postura de los vecinos de Villa Talleres Sur fue "sorpresa", según admitió.
"Sabía que algún problema me iba a traer, pero no hicimos más que hacer lo que hicimos en otras oportunidades", afirmó el delegado municipal.
Dijo que sólo derrumbaron una vivienda (la de Vallejos), que "estaba desde los últimos días, porque nosotros vamos seguido, por la obra de la ciclovía".
"No soy una persona insensible, soy padre de chicos, me duele hacer eso, pero lo tengo que hacer porque debo cuidar las usurpaciones", declaró.
Por otra parte, negó cualquier vinculación familiar con el caso y con la presunta venta de terrenos.
"Si tienen que hacer alguna denuncia, que la hagan", dijo.
Naretto aclaró que las otras viviendas en usurpación no fueron desalojadas porque "ya están desde hace tres o cuatro años" y que habían fijado "un límite", que excedió la joven afectada.
"Además, uno les termina haciendo un favor a esta gente, porque los terrenos están como un metro más abajo del nivel de las calles. Si viene una lluvia fuerte, los terrenos se inundan", cerró.




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