El dirigente Gustavo Maure se juega la influencia que ha tenido durante la última década.
Ese acto comicial tiene, en esta oportunidad, características especiales debido a algunas circunstancias que no se han dado en los últimos años. Una de ellas es la posibilidad o no de que el dirigente Gustavo Maure deba resignar el poder y la influencia que ha tenido durante la última década.
Cabe recordar que el ex titular del SUTE ahora forma parte de la conducción de CTERA, que mantiene buenas relaciones con el proyecto kirchnerista. En estos años de trayectoria se produjeron alianzas, uniones y separaciones de distintas listas, que a su vez, dejaron rivalidades y enfrentamientos entre los que alguna vez fueron aliados para llegar a la dirección del sindicato.
Un total de cuatro listas pujarán por la directiva del gremio de los docentes. La conducción está actualmente a cargo de la secretaria gremial Cristina Raso, después del desplazamiento del secretario general, Eduardo Franchino, por disidencias con Gustavo Maure.
Las listas opositoras se quejaron en su momento porque la conducción haya pactado con el Gobierno, que durante el día de las elecciones haya clases normales, lo que dificultaría la asistencia a las mesas electorales.
Una de las listas, la Marrón Fucsia, que tiene como candidata a secretaria general a Nora Brucoleri, sostiene que la principal diferencia que ellos pretenden con la conducción actual tiene que ver con que haya independencia entre el sindicato y los gobiernos nacional y provincial, cosa que no ocurre actualmente. “En las últimas paritarias quedó demostrada esta dependencia porque hubo un acuerdo a espaldas de los trabajadores”, agregó.
Añadió que los dirigentes gremiales no deben cobrar sobresueldos. Esta última condición, explicó Brucoleri, lleva a los dirigentes a querer eternizarse en los cargos.
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