ambiental, la gestión de residuos sólidos urbanos del gobierno de Juan Carlos Romero fue cuestionada por un informe de la Auditoría publicado esta semana. “Se comprometió el ambiente para las generaciones futuras” concluyó el trabajo de los auditores.
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En su último período el gobierno de Romero hizo de la erradicación de los basurales a cielo abierto en el Valle de Lema y en toda la provincia uno de sus objetivos más pregonados.
Así promulgó en 2005 un plan provincial de ingeniería sanitaria que debía orientar la erradicación de esos vertederos en los municipios del interior, y su reemplazo por trincheras sanitarias, impermeabilizadas para evitar la fuga de los líquidos lixiviados hacia las napas freáticas.
La Auditoría trabajó sobre obras hechas al respecto en 2007 –cuando ya se llevaron gastados cerca de un millón doscientos mil pesos para obras en distintos municipios del interior- y prácticamente llegó a la conclusión que los nuevas trincheras sanitarias se había convertido rápidamente en nuevos vertederos que causaban tanta contaminación como los anteriores.
Los rellenos sanitarios construidos en Cachi, La Candelaria, Molinos, Santa Victoria Oeste, Colonia Santa Rosa, Aguaray, Mosconi, Embarcación, Moldes, Seclantás, Morillo, entre otras localidades, quedaron muy lejos de lo que se había anunciado en el programa, no sólo porque no se cumplieron mucho requerimientos técnicos, sino porque ni siquiera la provincia monitoreó después la gestión de las municipalidades.
Las quemas
En teoría, las trincheras debían aplicar el enterramiento de la basura, pero los auditores constataron que en muchas de ellas se siguió con las quemas: eso continuó contaminando la atmósfera, pero también quemó la impermeabilización que se había instalado, lo que permitió que los líquidos lixiviados se escurran hacia el subsuelo.
Los fracasos del plan que había sancionado la administración Romero, sin embargo, habían comenzado antes. Pese a sus indicaciones, muchas de las trincheras se hicieron sin el sistema de venteo de gases, ni la canalización de los líquidos lixiviados, o la excavación de pozos de monitoreo.
Pero los cuestionamientos de los auditores también se extendieron a los procesos de contratación de las obras, sobre el que detectaron múltiples incumplimientos a la ley de contrataciones de la provincia.
Incluso llegaron a observar que en muchos casos, no se contaba con la evaluación de impacto ambiental que el plan mandaba realizar antes de construir un relleno sanitario.
Según concluyó el area 4 de la Auditoría, a cargo de Sergio Moreno, la gestión del ente auditado –la secretaria de Medio Ambiente y Desarrollo Sustentable- fue deficiente, “por cuanto no se logró adecuar la disposición final de residuos sólidos urbanos en los municipios y principales centros urbanos de la provincia, dado que en más del 90% de las obras de saneamiento ambiental inspeccionadas se registraron deficiencias técnicas y resultan irrecuperables”.

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