En un duro debate, Obama y Romney se acusaron mutuamente de mentir

En un duro debate, Obama y Romney se acusaron mutuamente de mentir
La hostilidad entre los rivales electorales caracterizó el segundo cara a cara con miras a los comicios del 6 de noviembre. Un sondeo realizado por Twitter le dió el triunfo a Obama

MARÍA OLIVA Buenos Aires

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, y su rival electoral, el republicano Mitt Romney, se enfrentaron anoche en un duro debate signado por las profundas discrepancias de los candidatos sobre cómo sacar al país adelante y por momentos rozó la agresividad, especilmente cuando se acusaron mutuamente de faltar a la verdad.

En el segundo de los tres debates televisivos con miras a las elecciones del próximo 6 de noviembre, que se realizó en la Universidad Hofstra de Hempstead, a 40 km de Nueva York, y fue moderado por la periodista de la CNN Candy Crowley, los aspirantes a la Casa Blanca, respondieron a las preguntas de 80 estudiantes universitarios que se encuentran indecisos sobre a quien darle su voto.

El empleo, los impuestos y la energía ocuparon los primeros tramos de este áspero debate en el que a pesar de estar claramente pautado, los candidatos se interrumpían entre sí buscando darle más peso a su propuesta.

El presidente acusó a su rival de mentir en varios tramos del debate. Tras rechazar la posición de Romney sobre la energía, afirmó ante la audiencia que “es mentira lo que acaba de decir el gobernador Romney” cuando Romney sostuvo que la producción petrolera de EE.UU. se ha reducido durante su mandato.

“Es absolutamente cierto”, replicó Romney mirando directamente al Presidente.

Sobre una pregunta relacionada con el trabajo femenino y la igualdad laboral, Obama mencionó la necesidad de iniciativas como la cobertura médica de la contracepción, y cuestionó la oposición de su contrincante a la planificación familiar.

En cuanto a la política migratoria, Romney recordó que su padre nació en México. “Queremos que les vaya a bien a los inmigrantes, con políticas más claras”, aseguró.

“Necesitamos dar visas a personas que tienen las destrezas que necesitamos. Hay personas en todo el mundo que tienen conocimientos técnicos y científicos: que consigan una greencard y vengan”, aseguró.

Romney consideró “inaceptable” el nivel de desempleo en EE.UU. –actualmente en el

7,8 %– , se comprometió apostar por mejorar las condiciones financieras para los estudiantes y prometió que crearía empleo después de criticar a la gestión de la actual administración y asegurar que “la clase media ha sido aplastada durante los últimos cuatro años”. Obama apostó por facilitar la implantación de empresas en EE.UU. y beneficiar a las compañías que producen en el país, como el sector del automóvil, hecho que le sirvió para atacar a su oponente porque el republicano se posicionó a favor de dejar que en el momento de crisis de ese sector, la industria del motor se declarara en bancarrota y no fuera rescatada por el Estado.

Sobre el tema impositivo, Romney aseguró que “bajo ninguna circunstancia voy a aumentar los impuestos a la clase media”,

Pero Obama le refutó afirmando que “él tiene un plan de sólo un punto: asegurarse de que los más ricos puedan jugar con reglas diferentes. Ésa fue su filosofía como gobernador y ha sido su filosofía como candidato presidencial”.

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