El histórico paseo público presenta veredas hundidas y sin baldosas, mobiliarios rotos y su espacio es usado a diario por feriantes. EN LA VEREDA QUE DA A JUNÍN ES DIFÍCIL DEAMBULAR.
La plaza Cabral es uno de los espacios públicos más representativos de esta ciudad; por su ubicación central es, fue y será testigo de la evolución de esta capital. Sin embargo, el estado actual de ese segmento realmente preocupa, pues su infraestructura se halla muy venida a menos.
Las baldosas internas y las perimetrales son un verdadero peligro para quienes resultan casi un paso obligado para acceder a la peatonal Junín, que luce cada vez más activa.
Su amplio espacio interno casi cotidianamente se halla sobrecargado de feriantes, artesanos y demás vendedores informales que encuentran allí un ámbito óptimo para comerciar ante el paso de miles de peatones.
La casilla en la que antes había una dependencia de la Dirección de Tránsito y también una oficina del Área de Informes de Turismo se halla atiborrada de bolsas de residuos y materiales descartados; muchas personas hacen sus necesidades en la parte de atrás, a pesar de que hay un baño en el lugar.
Consultado sobre el particular, el secretario de Obras Públicas, Martín Barrionuevo, no supo precisar a época cuándo se harán las respectivas labores de mejoramiento de ese histórico paseo, que desde hace tiempo pide a gritos una reparación integral. Por ahora las energías de la Comuna parecen estar puestas en reparar las calles céntricas. Mientras tanto, esa plaza sigue su derrotero de veredas hundidas, baldosas rotas y suciedad.
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