El consultor ecuatoriano convenció a Macri de presentarse otra vez en la Ciudad. Cuestionado en el PRO, hoy decide todo. Quién es este gurú que piensa por el jefe de Gobierno.
Ministros, funcionarios y equipos técnicos del PRO estaban exultantes. Los primeros números arrojaban una victoria contundente, que se ampliaba a medida que pasaban los minutos. En medio de esa algarabía de cotillón, Jaime Barba ingresó en el búnker macrista de Costa Salguero con tranquilidad andina, propia de un ecuatoriano nacido en las alturas de Quito. Rápidamente, varias figuras del gobierno porteño (los ministros Diego Santilli, Hernán Lombardi, Daniel Chain y el legislador Cristian Ritondo) fueron a abrazarse sonrientes y efusivos con el padre de la criatura: la persona que contra viento y marea convenció al jefe de Gobierno, Mauricio Macri, de que el mejor camino era aquel que no quería tomar: apostar a un segundo mandato en la ciudad de Buenos Aires. "Fue la mejor campaña de la historia", exageraban los funcionarios, endulzando el oído de Durán Barba.
"Tenía razón, no podíamos ver que el sueño presidencial estaba lejos", reconoce uno de los operadores que trabajó arduamente para ver a Macri con la banda presidencial. Ahora, con el inesperado 47% obtenido en primera vuelta, vencedores y vencidos en la interna se abrazan para olvidar el pasado: los puntos suturaron las heridas.
En una entrevista exclusiva con Diario Z realizada el 13 de abril -casi un mes antes del anuncio oficial hecho el 7 de mayo- durante II Cumbre de Comunicación Política, en Ecuador, Durán Barba había anticipado que en Buenos Aires estaba disputando el "segundo round" para convencer a la dirigencia del PRO de que Mauricio Macri debía intentar obtener la reelección en la Ciudad. La palabra del consultor preferido del jefe de Gobierno, la persona que diseñó cada una de las campañas del macrismo desde 2003, tuvo más peso que la de dirigentes políticos como Emilio Monzó, Federico Pinedo y Jorge Triaca, quienes querían a Macri compitiendo por la Presidencia.
El dato no es menor. En los días previos a la primera vuelta, Durán Barba había adelantado que el discurso de Macri del 10 de julio iba a ser el primero con miras a 2015. Y así fue. No bien subió al escenario, el jefe de Gobierno pidió combatir la pobreza, la exclusión y "terminar con la persecución de los fantasmas del pasado". El consultor estrella recomienda que Macri pronuncie la palabra "feliz" en cada tramo del discurso y también que baile, salte y cante entre globos de colores canciones cuidadosamente elegidas de rock y cumbia. "Todo lo demás es nostalgia a la política del siglo veinte", suele comentar. Ausencia de discursos, mostrarse como un vecino, evitar la confrontación de ideas y jamás arriesgar un paso poco seguro. Ésa es su estrategia para llevar a su principal cliente de la Argentina a la cima del poder político, la presidencia de la Nación.
Ni vencedores ni vencidos, somos todos amigos
En el pabellón 6 de Costa Salguero, donde el PRO montó su búnker-discoteca, los voceros del macrismo recordaban los tiempos de puja interna que dividía las aguas en la mesa chica. De un lado, el secretario general de Gobierno, Marcos Peña, y los amigos personales de Macri, Nicolás Caputo, José Torello y Daniel "El Tano" Angelici resistían la idea de un sector del partido de que Macri compitiese contra la presidenta Cristina Kirchner en octubre. En esa posición también se encontraba la diputada Gabriela Michetti, que a pesar de ser una de las aspirantes a suceder al jefe de Gobierno, pensaba que la mejor opción era resguardar la Ciudad "con Mauricio como candidato".
Jaime Durán Barba esperó hasta último momento para tomar partido, mientras observaba cómo la muerte de Néstor Kirchner, a quien considera como el mejor presidente de la Argentina luego de Juan Domingo Perón, favorecía el crecimiento de la imagen positiva de la Presidenta. Fanático de las mediciones, Durán Barba estudió una por una las encuestas que le acercaba su socio Santiago Nieto, que también le factura al Gobierno de la Ciudad. Del otro lado, Macri, cebado por el impulso de muchos dirigentes nacionales (los ya citados Monzó, Schiavoni, Triaca, Pinedo, pero también Jorge Macri, el jefe de Gabinete Horacio Rodríguez Larreta, Eduardo Mondino y Miguel Del Sel), no claudicaba en su sueño presidencial.
En el mes previo a la definición, el consultor ecuatoriano, que trabaja codo a codo con Marcos Peña y el asesor de marketing Alberto Wilensky, convenció a Mauricio Macri de que el mejor camino era desensillar hasta que aclarara. El amanecer sería, claro, en 2015, cuando Cristina Fernández no podrá ser reelegida. "Cuatro años más de gestión en la Ciudad y un triunfo en donde superemos los 60 puntos en ballottage nos darán el impulso necesario", ilustraba Durán Barba en Costa Salguero.
Con el resultado puesto, la troupe PRO dejó atrás viejas asperezas y se regodean con el llamado de varios sectores que, como la UCR y la Coalición Cívica, pretenden capitalizar los votos que Mauricio Macri dejó huérfanos a nivel nacional. "No me arrepiento de este amor" es la cumbia preferida del jefe de Gobierno, que bien podría estar dirigida al gurú ecuatoriano.
Quién es Durán Barba
Esta historia que todavía no tiene final comenzó en 2003, cuando Durán Barba desembarcó en la Argentina. Su primer cliente fue Macri, y juntos construyeron una relación llamativa en el mundo de la consultoría política: pocas veces sucede que un candidato vuelva a contratar al mismo asesor tras perder una elección. Sin embargo, es lo que hizo Macri, que le renovó su confianza aunque perdió en el ballottage con Aníbal Ibarra. Tanto le confía que, en vez de pagarle por campaña, como es lo habitual, le paga un sueldo como si se tratara de un empleado más del gobierno porteño.
En la campaña de 2009, Durán Barba entró en cortocircuito con Ernesto Savaglio, el verdadero ideólogo de la imagen amarilla PRO. Una grabación filtrada de un spot donde Macri hablaba de poner prostíbulos y lavanderías para dar trabajo en el barrio de Constitución, eyectó a Savaglio del equipo de campaña macrista. Las sospechas recayeron sobre el ecuatoriano, que ya había protagonizado otros cruces con el publicista. Ese mismo año, formó parte de un equipo multidisciplinario que confeccionó la estrategia electoral de Francisco de Narváez, aunque fue despedido rápidamente porque el propio "Colorado" se cansó de su prudencia.
Ocho años después de trabajar solamente al lado del actual jefe de Gobierno -es su único cliente local-, Durán Barba se ha puesto una meta mayor: hacer pie en el mercado más cotizado del marketing político iberoamericano, Brasil.
En una movida mediática, el consultor ecuatoriano pretendió "adueñarse" del éxito obtenido por la candidata brasileña Marina Silva, quien realizó una excelente elección forzando una segunda vuelta entre la candidata de Luiz Inácio "Lula" Da Silva, Dilma Rousseff, y el hombre del Partido Socialdemócrata Brasileño, José Serra.
Diario Z se contactó con la cabeza de la campaña de Silva, Paulo de Tarso, director de la agencia brasileña Matisee. El interpelado no fue muy galante: "Durán Barba vino a Brasil en dos oportunidades como asesor externo al equipo, pero todo lo que trajo son ideas comunes que ya habíamos escuchado. Hizo críticas imbéciles, no tenía noción de lo que pasa aquí y luego nos enteramos de que en cada lugar que lo convocan dice lo mismo. Cuando el león está muerto, aparecen 20 cazadores para la foto", graficó De Tarso, que trabajó en la campaña que consagró a Lula Da Silva presidente en 2003 y que luego fue funcionario de su gobierno. Según pudo saber este diario, el consultor ecuatoriano llegó al equipo de Marina Silva de la mano del presidente de la compañía Natura, Pedro Luiz Barreiros Passos, que financia su desembarco en San Pablo. Barreiro Passos le estaría alquilando una oficina a Durán Barba en el centro paulista para comenzar a tejer lazos políticos con la dirigencia brasileña.
Si la incursión latinoamericana por ahora se encuentra truncada, el 47% obtenido el último domingo por Macri, le expandió el campo laboral en nuestro país. Políticos de distintos lugares del interior, como Oscar Aguad en Córdoba y Juan Carlos Romero en Salta solicitaron sus costosos servicios de asesoría.
Así, el autor de Mujer, sexualidad, Internet y política construye su carrera de la mano del jefe de Gobierno. "Juntos venimos bien". Habrá que ver cuánto dura el idilio.





















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