En la sesión del Concejo Deliberante, los concejales Radicales Nicolás Maiorano y Maximiliano Abad, se refirieron a la política de seguridad de la gestión de Gustavo Pulti y expresaron durísimos cuestionamientos a la misma
“En realidad, para criticar una política de gobierno primero tiene que existir, y la verdad que no estamos seguros que la Ciudad cuente con una, por lo menos en el plano de la realidad, tal vez en el planeta Pulti si la haya, y tal vez en el mismo planeta el Código Penal tenga un solo artículo, ya que en el tan promocionado mapa del delito local u observatorio de seguridad solo se incluyeron homicidios dolosos, por lo que debemos suponer que las violaciones los asaltos a mano armada y demás hechos que día a día sufrimos no son delito”, sostuvo Maiorano.
Por su parte Abad señaló que “pareciera que la única política coherente de esta gestión es la obsecuencia con quienes sin duda les molesta que se hable sobre seguridad, puesto que como dijo un conocido ministro, la inseguridad es solo “una sensación”, lamentablemente conocemos mucha gente que tiene la sensación de en un solo año haber sufrido varios hechos delictivos. ¿Y que hace la gestión? nada útil, la política de seguridad local es una puesta en escena donde además de mostrar una realidad sesgada y distorsionada no se propone ni se resuelve nada”, sentenció.
Maiorano dijo también que “desde el Bloque de la U.C.R. exigimos que de una vez por todas el Intendente Municipal se ponga a la cabeza de este tema, deje de tender cortinas de humo para ocultar la realidad, y que se elabore una política de seguridad integral para nuestro partido, que lleve tranquilidad a todos los barrios, a todos los hogares y que nos permita andar tranquilos por la calle”.
Abad finalizó diciendo que “no se puede tener una política de seguridad efectiva y creíble si primero no admitimos la realidad, y eso es imposible con datos falsos e incompletos, y con temor reverencial hacia arriba. Lo primero que esperamos que haga el ejecutivo es un Mapa del delito verdadero, basado en un trabajo de campo y no en estadísticas al alcance de cualquier empleado judicial, y que contemple todos los delitos, sin temor a algún posible ‘reto”, concluyó.



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