El intendente Martín Insaurralde habló de su enfermedad sin eludir ningún aspecto y dijo que está en la etapa final del tratamiento. ”Quiero dar un mensaje de optimismo. Con dedicación, todo se puede”.
“Cuando te dicen que tenés una enfermedad compleja en un primer momento se viene el mundo abajo”, arrancó con la mayor sinceridad.
Pero si algo distinguió a la entrevista fue el optimismo y el reconocimiento al imprescindible apoyo en los afectos, fundamentales para superar tan difícil prueba de vida.
“Estoy en la última etapa del tratamiento, por suerte no he perdido un día de trabajo, y los exámenes salieron todos bien. Pronto, la enfermedad pasará a ser un mal recuerdo”, contó el Intendente que, más allá de su proceso de recuperación favorable, se ocupó de dejar bien en claro lo siguiente: “Quiero transmitir un mensaje de esperanza a todos los que atraviesan una enfermedad tan complicada. No lo minimizo, pero se puede salir adelante, se puede”, sonaron, fuerte, sus palabras.
La importancia de los afectos
En la radio, sus entrevistadores escuchaban en silencio. Insaurralde continuó: “Siempre fui una persona muy cercana a mi familia, a mis padres, mis hermanas, por supuesto a mis hijos. Ellos, su amor, me sacaron adelante. Y también siento el amor y el afecto de la gente, fue muy importante haberlo sentido el sábado cuando estuve recorriendo las mesas en las que presentamos nuestras propuestas por los barrios”.
Necesariamente, atravesar un proceso tan arduo desde lo físico y lo mental, como la quimioterapia, ubica a la persona en otro lugar de reflexiones.
“Uno se replantea muchas cosas. Las cuestiones materiales quedan de lado. Se sale más sabio, sabiendo diferenciar lo urgente de lo importante. Quiero vivir, pero no sólo por mi, sino por mis hijos, mis hermanas, mis padres”.
La vocación por supuesto que no quedó de lado en este análisis introspectivo de Insaurralde. “Hace 20 años que me dedico a la política y tengo muchos sueños más para cumplir en Lomas. Veo que hemos trabajado mucho, pero sé que aún falta. Y éste es mi compromiso, mi absoluta seguridad de que saldré de esta situación más fortalecido para seguir trabajando para mejorar la calidad de vida de todos los vecinos”, remarcó.
Un balance de la gestión
Llegado a este punto en el que González Oro le pidió un balance de sus casi dos años de gestión, el Intendente ejemplificó, hablando de seguridad, que mucho se hizo y que todavía falta.
“Estamos muy bien en lo referido a los avances que logramos en este tiempo”, comenzó, para dejar bien en claro a continuación: “Esto no significa que estamos bárbaro o que nos hemos acostumbrado a la inseguridad en la provincia de Buenos Aires”, precisó sin esconder que “la inseguridad, al asumir, era la preocupación número uno de la gente”.
Hoy, tal como describe sin esquivar que el problema no desapareció, en Lomas se mejoró y mucho. “Aumentamos el presupuesto municipal en el área. Sumamos 80 patrulleros municipales a los 60 que tiene acá la Bonaerense. Hay 120 cámaras vigilando las calles, 10 destacamentos y tráilers instalados en los accesos al Distrito. Pusimos 5 mil luminarias nuevas. La presencia de Gendarmería, 350 hombres a quienes les construimos una base en el Parque de Lomas, también resultó clave”, cerró.
Sensible a un punto crucial, Insaurralde eligió cerrar el tema hablando de los más chicos: “Y, entre lo más importante, estuvo la creación de 100 corredores escolares. En Lomas tenemos 350 escuelas que están cubiertas casi en su totalidad por los corredores, que se ocupan de garantizar la seguridad de dos o tres colegios cada uno. Así, protegemos el ingreso y el egreso de nuestros chicos”, detalló.
Lo que se hizo, lo que falta. Martín Insaurralde sabe que transformó Lomas y que el desafío que enfrenta, políticamente, es profundizar el cambio.
“En poco tiempo termino el tratamiento. Me he contactado con muchísima gente durante mis recorridas, por facebook, mail. Me dieron y dan muchísima fuerza. A todos les quiero transmitir un mensaje de vida. De optimismo. Con dedicación, con amor, todo se puede”, cerró.



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