El gobierno de Grecia seguía ayer bajo fuerte presión del Fondo Monetario Internacional (FMI), la Comisión Europea (CE) y el Banco Central Europeo (BCE), conocidos como la "troika", en medio de una puja de 2000 millones de euros de diferencia en los recortes y bajo una fuerte tensión social que se expresa en huelgas permanentes.
Entre los recortes presupuestarios que plantea el gobierno de coalición y las postura de la "troika" existe esa diferencia que no logra zanjarse para cerrar el corte al presupuesto nacional en el bienio 2013/2014 en 13,5 mil millones de euros.
Dos ramas de negociación estaban abiertas. Por un lado el gobierno de Antonis Samaras con los inspectores foráneos y por otro a nivel político interno, para lograr un recorte aún mayor y llegar al número que pretenden los acreedores.
Ayer, los hombres de la "troika" –los alemanes Matthias Mors (CE) y Klaus Masuch (BCE) y el danés Poul Thomsen (FMI)– se encontraron con el ministro de Desarrollo, Costis Hatzidakis, aunque el acuerdo no se plasmó. La "troika" plantea que Grecia aplique la totalidad de los nuevos recortes ya en el presupuesto de 2013. Si Atenas cumple las exigencias, los socios europeos otorgarían un nuevo tramo de ayuda financiera, de 31.500 millones de euros. Pero el Gobierno griego pide que los 10.500 millones de recortes y los 3000 de ingresos por recaudación fiscal de ese recorte, se apliquen escalonadamente hasta 2016, para amortiguar los efectos más nocivos de los recortes sociales, que impactarán en las jubilaciones, los salarios públicos y el gasto social.
Al mismo tiempo, la "troika" demandó "más detalles" sobre ciertas medidas de ahorro que, según varios periódicos, suman entre 2000 y 3500 millones de euros. En los últimos días, los representantes de la "troika" fueron insultados y casi terminan agredidos al ingresar a diversos ministerios, en medio de un clima hostil y de creciente malestar.
Ayer se realizó un paro de seis horas de trolebuses, una huelga de 24 horas de los empleados del Emporiki Bank y una protesta con marcha de los trabajadores municipales, además de varias manifestaciones contra la austeridad organizadas por el Partido Comunista. En tanto los trabajadores de las oficinas de recaudación impositiva se aprestaban a declarar una huelga de 48 horas para la próxima semana ante un nuevo recorte a sus salarios.
En hospitales y clínicas privadas no se aceptarán más desde el lunes próximo a pacientes de obras sociales que estén en mora, lo que representa un duro impacto para muchos ciudadanos que se quedarán sin prestaciones. Las entidades que representan al sector afirman que existen deudas de 800 millones de euros que nunca fueron saldadas en 2011. «
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