GINEBRA.? Unos pocos días después de que su proyecto de escuchas telefónicas, conocido como "ley mordaza", provocó una ola de protestas de medios y periodistas, el premier italiano, Silvio Berlusconi, sumó ayer otro revés: un experto de la ONU dijo que su iniciativa es una seria amenaza a la libertad de expresión.
El borrador de ley propone una pena de prisión para quien grabe conversaciones sin permiso, así como multas para periodistas que publiquen el contenido o filtren material "pinchado". Hace un año, Berlusconi se vio envuelto en un escándalo con prostitutas que grabaron conversaciones de contenidos sexuales que, de aprobarse la "ley mordaza", no podrían ser publicadas.
La ley excluye las investigaciones terroristas y sobre la mafia, aunque los críticos creen que paralizará las investigaciones contra el lavado de dinero y el tráfico de drogas, que con frecuencia conducen a otras contra el crimen organizado y el terrorismo.
Por su parte, Berlusconi, cuya popularidad está en picada, se quejó ayer por el "clima jacobino" que, a su juicio, impulsan sus críticos en Italia. "El clima jacobino y justicialista en el cual algunos buscan hacer caer al país no es ciertamente de ayuda", consideró, en un comunicado.
Y añadió que quiere mantenerse "fuera de la borrasca artificial desencadenada por la vieja política"
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