"No podemos esperar diez años a que la empresa reaccione y ver cómo se cae la ciudad", dijo el intendente, en el marco de la sostenida situación de emergencia hídrica que padece Bahía Blanca. También cuestionó el aumento del 180% en las tarifas que regirá desde junio. Afirmó que esta suba no se condice con la calidad del servicio ni con el ritmo de obras necesario para mejorar la prestación.
"Le pedimos a la empresa que arregle las pérdidas, que repare el pavimento donde han zanjeado, que cambien cañerías y válvulas y me contestan que no tienen plata. Por eso, llega un momento que alguien tiene que tomar el toro por las astas. No podemos esperar diez años a que ABSA reaccione y ver cómo se cae la ciudad", enfatizó.
Bevilacqua evitó hablar de una "municipalización del servicio", aunque manifestó su postura y preocupación respecto de la necesidad de mantener un volumen y ritmo de obras que permitan destrabar la delicada situación que mantiene, según señaló, "sitiada a Bahía Blanca".
"La falta de inversión genera muchas roturas en veredas y calles que se suman a nuestras limitaciones para reconstruirlas. También nos afecta la quietud de ABSA en temas estructurales vitales, que incluso nos impiden avanzar en obras de pavimentación", agregó.
En este punto, una situación delicada en la relación del municipio con ABSA se disparó en las últimas horas ante la necesidad de realizar el corrimiento del acueducto que va por debajo de calle Esmeralda --cañería que permite llevar agua al sector petroquímico-- para posibilitar la pavimentación de esa calle, vital vía de enlace desde Las Villas hacia Villa Rosas e Ingeniero White.
"Necesitamos que ABSA haga ese corrimiento. Nos ofrecimos a colaborar desde el municipio, las empresas del Polo plantean financiar la obra a cambio de posteriores descuentos en sus boletas y resulta que ABSA nos respondió --la semana pasada-- que aun en esas condiciones no está dispuesta a concretar la tarea", indicó Bevilacqua.
Con ese panorama de calles cortadas, pérdidas de agua, roturas de pavimento y negativa a cambiar cañerías que permitan renovar asfalto, el intendente considera imprescindible realizar un replanteo en la administración del servicio.
El aumento. El ajuste del 180% que ABSA anunció para sus tarifas a partir del primero de junio próximo, se convirtió en otro detonante a la hora de considerar la situación.
Bevilacqua señaló que la empresa "no consultó con ningún municipio" ese aumento, más allá de reconocer que es una decisión propia de la órbita provincial, y que molesta que el mismo no se condice con la calidad del servicio que presta en la ciudad.
"Me preocupa que se aumenten las tarifas, aun reconociendo que están atrasadas, cuando no tenemos en claro cuál será el ritmo de inversiones de la empresa en Bahía Blanca. Tampoco se conoce un cronograma de trabajos para poder programar, desde el municipio, obras de infraestructura. Hoy tenemos, por ejemplo, una emergencia vial y en muchas casos no podemos pavimentar porque ABSA no termina sus obras", aseguró.
El jefe comunal agregó que, incluso sin conocer al detalle los números de la prestataria, Bahía Blanca es una de las ciudades con los más altos índices de cobrabilidad.
"La ciudad es rentable para esta explotación comercial y a partir de este hecho es que realizamos nuestro planteo y nuestra exigencia", dijo.
Municipalizar y pagar. Bevilacqua afirmó que "no se puso a analizar" en detalle la posibilidad de municipalizar el servicio, aunque destacó que "no descarta posibilidades".
"Cuando las situaciones llegan a un límite, las soluciones tienen que ser acordes a las circunstancias. Bahía Blanca es responsable a la hora de contribuir o pagar las tarifas. Entonces necesitamos que ABSA comience a asumir su responsabilidad de desarrollar obras de acuerdo con nuestras necesidades. Cuando esa respuesta no llega es momento de buscar otra salida", sostuvo.
Algunos legisladores han manifestado su rechazo a la decisión provincial de aumentar un 180% las tarifas. Por caso, la diputada nacional del FAP, Virginia Linares, habló de "abuso y estafa" por parte del gobierno y sugirió a los consumidores "no pagar ese aumento" (ver aparte).
En este punto, Bevilacqua asumió una postura diferente, indicando que "no lo convencen" las "rebeldías fiscales", sino más bien es partidario de evitarlas, aunque asumió que las propias sociedades van determinando algunos casos en que resulta "completamente injusto" pagar más por un servicio peor y que perjudica a toda una ciudad.
"Es probable que el valor del agua necesite un ajuste, pero también es razonable que el mismo se plantee cuando el servicio es bueno", remarcó.
Por último, el jefe comunal aseguró que ABSA dispone, como empresa de servicios públicos, de la capacidad financiera necesaria para dar una respuesta acorde a las necesidades de Bahía Blanca.
Buscando consenso
Bevilacqua señaló que en las próximas horas se reunirá con miembros de los distintos bloques del Concejo Deliberante a fin de compartir con ellos su visión de la situación de ABSA, con el objetivo de analizar las posibles medidas a implementar.
"Los concejales me plantearon en varias oportunidades su preocupación por el servicio, así que esta es una oportunidad para discutir los posibles mecanismos para cambiar las cosas", señaló.
Larraburu: "Tenemos una ciudad pinchada"
"La mía es una opinión más, como vecino y como usuario al que le preocupa su ciudad".
De esta manera resumió el dirigente justicialista Dámaso Larraburu los motivos por los cuales publicó un mensaje el pasado viernes a través de su cuenta en Twitter, la cual generó revuelo incluso en esferas del gobierno provincial.
"La ciudad destruida y además nos duplican las tarifas. Descentralizar en Bahía Blanca y lo que se recauda por agua que se invierta acá", manifestó el principal referente del peronismo local a través de esa red social.
Consultado por "La Nueva Provincia" , el actual presidente de la Liga del Sur insistió en no tener "responsabilidad pública alguna" por lo cual su comentario es "uno más" entre los que cada día manifiestan los vecinos a través de distintos medios.
"Me parece que esto no da para más. Tenemos una ciudad pinchada y eso me preocupa. Por otra parte creo que las pérdidas de agua conforman la queja que más se plantea cada día. Mi opinión tiene que ver con el sentido común", explicó.
Si bien reconoció que en los últimos tiempos ABSA realizó importantes inversiones en la ciudad, sugirió que "ya es tiempo" de analizar cuál es la recaudación de esa empresa en la ciudad y cuánto dinero se invierte aquí.
Coincidió con la opinión del intendente Bevilacqua en que "no es bueno no pagar las boletas" aunque reconoció que "dada la mala calidad del servicio" no es el momento adecuado para plantear un ajuste en las tarifas.
Consultado sobre una posible municipalización del servicio, Larraburu recordó el proyecto de regionalización planteado hace 15 años por el entonces intendente Jaime Linares así como la fallida experiencia de privatización con Azurix, a la cual el propio Larraburu denunció ante la justicia por considerar que "le robaba la plata a los bahienses".
"Que no se haya concretado en su momento no significa que no pueda volver a considerarse. ¿Por qué no analizar una posible municipalización? Es un buen debate para plantear y discutir. Porque una cosa es clara: si seguimos así, en tres años nos quedamos sin ciudad. Gobernar también es ser audaz y plantear salidas a las cuestiones que nos afectan", finalizó.
Linares: "No hay que pagar"
"No es posible que los usuarios de ABSA de Bahía Blanca, 9 de Julio o Carlos Casares, por nombrar sólo algunas ciudades que reciben agua de deficiente calidad y que no son aptas para consumo humano, tengan que pagar semejante aumento por el servicio", sostuvo Virginia Linares.
La diputada nacional por el Frente Amplio Progresista dijo que en 2009, con el último tarifazo, Scioli prometió obras de cloacas y ampliación de la red que se cumplieron mínimamente.
"ABSA no ha invertido, no ha mejorado el servicio, en verano no tenemos agua o tenemos con exceso de algas y las soluciones que proponen sólo se quedan en el anuncio mediático. Le vamos a plantear al gobernador Daniel Scioli que dé marcha atrás con este aumento y que deje sin efecto el decreto que lo autoriza", agregó.
"Es el momento de adecuado para reanudar el debate de la propuesta de Jaime Linares (hoy senador nacional del FAP) por la administración y operación regional del servicio de agua y cloacas, cuestión de la que algunos dirigentes que integran el partido que gobierna Bahía Blanca hace ocho años se acordaron bastante tarde", concluyó.





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