En su crítica a la persecución a los gitanos, la UE aludió al nazismo
"¡Ya basta!", se indignó Viviane Reding, responsable de Justicia y Derechos de los Ciudadanos de la Comisión Europea -órgano ejecutivo de la UE-, al estimar que la actitud actual del gobierno francés "es una vergüenza". "Es una situación que nunca imaginé que Europa volvería a vivir después de la Segunda Guerra Mundial", expresó.
Casi simultáneamente con esa declaración, Francia deportó a más de 200 roma (gitanos) hacia Rumania, a bordo de dos vuelos fletados especialmente. Esa actitud fue interpretada por algunos diplomáticos, en Bruselas, como una "insolencia" y un "desafío" inauditos.
La condena europea se produjo en una jornada de tensión marcada por dos alertas de bomba que provocaron la evacuación de la torre Eiffel y de una estación de la red ferroviaria urbana (RER). Poco antes, el Parlamento había aprobado definitivamente la ley que prohíbe el uso del velo islámico integral en los espacios públicos (ver aparte). Reding confirmó ayer su intención de solicitar al presidente de la Comisión, José Manuel Durão Barroso, la apertura de un procedimiento de infracción contra Francia por violar una directiva europea de 2004 sobre la libre circulación de ciudadanos europeos y por la "aplicación discriminatoria" de ese texto. Si París no modifica su actitud, la denuncia debería hacerse efectiva "dentro de dos semanas", precisó.
"Voy a ser bien clara: las discriminaciones étnicas o raciales no pueden existir en Europa", advirtió.
Visiblemente indignada por la disimulación de una circular francesa que mencionaba en forma específica a los gitanos como principal blanco de las expulsiones y ofendida por las críticas contra Bruselas del secretario de Estado de Asuntos Europeos francés, Pierre Lellouche, Reding acusó de "hipocresía" a las autoridades francesas.
"Es ridículo que una parte del gobierno francés venga a Bruselas a decir una cosa y que otra parte del gobierno haga lo contrario. Es vergonzoso", acusó.
Después del escándalo desatado por la difusión de la tristemente célebre circular, el presidente Nicolas Sarkozy dio orden a sus ministros de reemplazarla por otro texto que no menciona ningún grupo étnico en particular. Para Reding, al igual que para las asociaciones de defensa de derechos humanos, no es suficiente: "Cambiar las palabras no basta. También debe ser modificado el comportamiento", precisó la funcionaria europea.
"Quiero ser todavía más clara: mi paciencia tiene límites", advirtió.
Si Francia persiste, podría incluso ser denunciada ante la Corte de Justicia Europea, un bochorno inimaginable para el país que se enorgullece de haber "inventado" los derechos humanos. El Parlamento Europeo votó la semana pasada una resolución (no vinculante) para reclamar "el cese inmediato de las expulsiones de gitanos".
Deportación selectiva
En los últimos días, la política francesa de deportación selectiva contra los roma fue denunciada en varias ocasiones por la Comisión de Derechos Humanos de la ONU, por el Consejo de Europa y hasta por el papa Benedicto XVI.
El gobierno francés repite hasta el cansancio que las deportaciones y desmantelamientos de campos de roma indocumentados están dentro del estricto respeto de las leyes francesas y europeas. Pero ese argumento quedó hecho trizas cuando se descubrió la existencia de la circular.
El ministro de la Inmigración, Eric Besson, intentó ayer calmar los ánimos, al asegurar que Francia respeta las leyes comunitarias y "está dispuesta a responder a todas las preguntas que la Comisión crea pertinente formular". No obstante, también advirtió que el gobierno continuará desmantelando los campamentos irregulares.
Los ilegales
"Los roma no son expulsados porque son roma, sino porque son ilegales", dijo a su vez el ministro del Interior, Brice Hortefeux, ante el Parlamento.
El canciller francés, Bernard Kouchner, se mostró todavía más firme al comentar las declaraciones de Reding. "Pensamos que no es con ese tipo de propósito que podremos mejorar la situación de los gitanos, que son el centro de nuestra acción y nuestras preocupaciones", declaró su vocero Bernard Valero.
En Francia, organizaciones de derechos humanos y la oposición de izquierda denuncian con virulencia el empecinamiento de Sarkozy y sus ministros contra los roma.
El diputado socialista Alain Vidalies estimó que Hortefeux -que reemplazó la circular que mencionaba a los gitanos- "se maneja como un delincuente" que "hace desaparecer el arma del delito".
A juicio de Vidalies, lo importante no es la letra, sino el espíritu: "Lo que los franceses esperan de Hortefeux no es esa pantomima de modificar una circular para evitar la condena del Consejo de Estado [la más alta autoridad jurídica del Estado francés], sino que modifique una política lanzada contra una población estigmatizada por sus orígenes", precisó.
El operativo aéreo de ayer para expulsar a 200 gitanos fue el cuarto desde que comenzó el año. Según el Ministerio del Interior, 441 "campamentos ilícitos" fueron desmantelados desde el 28 de julio.
"Entre fines de julio y fines de agosto, más de 1000 roma fueron deportados a sus países de origen", precisó el ministerio.
La política de deportación de gitanos indocumentados no comenzó ahora: más de 8000 fueron expulsados de sus campamentos desde comienzos de año y 9875, repatriados durante 2009.
A mediados de julio, sin embargo, Nicolas Sarkozy decidió utilizar esas expulsiones como instrumento electoral (ver aparte) y terminó por crear un monstruo que se le escapó de las manos


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