Dura condena por el crimen que movilizó a Concepción

Dura condena por el crimen que movilizó a Concepción
La Cámara de Apelaciones de Concepción del Uruguay encontró culpables a Laureano Picazzo y Sergio Debrabandere, acusados de matar a Darío Ferrer, de 22 años, en un asalto a mano armada en su quiosco ubicado en el centro de esa ciudad.
Laureano Picazzo, en calidad de autor material del delito de homicidio en ocasión de robo, y Sergio Debrabandere, como partícipe secundario, fueron condenados ayer a las penas de 22 años, y seis años y ocho meses de prisión, respectivamente, por el tribunal integrado por los jueces Alberto Javier Seró, María Cristina Calveyra y Mariela Emilce Rojas de Di Pretoro. Se los juzgaba por el asalto y asesinato de Darío Ferrer, un quiosquero fallecido el 18 de febrero, en su local de calle 9 de Julio al 1.100 de Concepción del Uruguay.

Durante el juicio, seguido con gran expectativa por los ciudadanos, conmocionados por ese y otro homicidio de un comerciante sucedido poco tiempo después, la Fiscalía pidió la pena de 25 años de cárcel para Picazzo, y cinco para Debrandebere; mientras que los abogados de la familia de la víctima, que entendieron que el hecho debía calificarse como un homicidio criminis causae en concurso real con robo calificado, pidieron que se le imponga prisión perpetua a Picazzo, y una sanción de seis años de cárcel al otro enjuiciado.

Los abogados defensores pidieron la absolución para los dos encausados. El representante de Picazzo solicitó, en subsidio, que se le aplique la menor pena posible, mientras que el letrado que asistió a Debrandebere instó a que, en caso de no ser absuelto su pupilo, se le suspenda el juicio a prueba.

Expectativa. Ayer a las 10 se conoció la resolución del Tribunal de juicio. La novedad era esperada con interés por los uruguayenses, que en febrero se movilizaron masivamente ante el asesinato de Ferrer, para pedir medidas urgentes para frenar la inseguridad en esa ciudad.

El reclamo popular motivó acusaciones de inacción de las autoridades, reuniones generadas por los responsables de la seguridad y el cambio de la cúpula policial del departamento Uruguay.

En tanto, la madre de Ferrer hizo llegar a los medios una carta en la que pidió a los magistrados “justicia, para que Darío descanse en paz y también será una pequeña compensación para mí, los demás familiares y amigos y tal vez algún día el camino para encontrar algo de paz”.

“La triste realidad es que sea cual sea el veredicto del Tribunal, no me devolverán a mi hijo. Nunca podré hablar y reír con él, nunca lo podré ver ni abrazar más” se lamentó la mujer, y añadió que “la causa se investigó aparentemente con esmero, y llegó a juicio en un corto período. Aunque lo nieguen, creo que se logró porque este delito dejó en evidencia el grave estado de inseguridad de los ciudadanos uruguayenses y lo endeble y/o ineficiente, que suele ser la justicia” evaluó la mamá de la víctima.

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