En 2 años, 200 personas obtuvieron el diploma, y en 2011 ya participan del programa 400. Abrieron 27 centros, 12 en casas de familia. Van quienes no saben leer ni escribir y analfabetos “funcionales”
Entre el 2010 y lo que va de este año, hubo 200 nuevos alfabetizados. Actualmente, más de 400 personas participan diariamente de los cursos del programa “Yo sí puedo” que se dictan en diferentes barrios de la ciudad.
En Río Cuarto son 27 los centros de alfabetización coordinados por la Subsecretaría de Educación y, del total, 12 funcionan en casas de familias que solidariamente pusieron a disposición sus hogares para enseñar a sus vecinos a leer y escribir.
El subsecretario de Educación, Fernando Lagrave, precisó que el 80 por ciento de los beneficiarios son mujeres y consideró que ellas representan “una figura fuerte del núcleo familiar, donde la educación es una prioridad”.
“En muchos casos se trata de hogares no convencionales, donde se asume una apuesta con valores muy profundos. Son mujeres que actúan además como jefas de hogar y que trabajan a la par del hombre”, señaló.
La edad promedio de los alfabetizados es de entre 55 y 70 años, aunque a partir del 2011 comenzó a advertirse una tendencia a la baja.
Los adultos mayores son la consecuencia de procesos culturales y sociales donde la postergación era moneda corriente. Lagrave destacó que “en los años 50 o 60, cuando tenían edad escolar, la educación pública no ofrecía las mismas oportunidades en cuanto a calidad e inclusión”.
La marginación aún hoy revela la postergación de niños y adolescentes en la ciudad. “En los cursos nos encontramos también con chicos de entre 13 y 16 años que deberían estar en la escuela o que nunca formaron parte de la educación formal&Proxy-Connection: keep-alive Cache-Control: max-age=0 quo;, admitió.
Puros y funcionales
Lagrave destacó que en el programa oficial receptan las necesidades de analfabetos “puros y funcionales”.
“Puros son los que no saben leer y escribir. En cambio, los funcionales estuvieron alguna vez en la escuela primaria pero con los años perdieron muchos de los conceptos técnicos. Entre quienes se reintegran al espacio educativo, algunos continúan en la educación formal”, señaló.
El funcionario resaltó que se articulan con los programas del Cenma para promover la continuidad en la formación de los egresados.
“Hay una currícula especial, elaborada por la Provincia, y los interesados hacen las actividades en la escuela más próxima”, indicó.
Además, el Municipio promueve el plan “Vos podés”, que incluye Lengua, Matemática y Geografía.
“No queremos que se pierda el hábito por leer y escribir y apelamos a continuar la preparación. En el asilo San José, por ejemplo, se lleva adelante el programa y los ancianos participan en propuestas literarias”, indicó.
“Videos con acting”
Las jornadas de alfabetización están bajo la tutela de un coordinador general y 10 coordinadores territoriales.
En el año, se dictan 65 clases de lectoescritura con una hora de duración. En los encuentros se emite un video con tópicos de la realidad social.
“En el proceso de transmisión hay una actriz que promueve un acting, por el cual se desarrolla la tarea educativa. No se trata del contexto de un docente frente a sus alumnos, sino que los voluntarios hacen de articuladores”, explicó Lagrave.
“Transformación social”
Según datos de la Encuesta Permanente de Hogares, en Río Cuarto hay 4.600 personas sin instrucción. Si al indicador se le suman los analfabetos funcionales, la cifra podría elevarse a 7 mil.
Lagrave consideró que el plan de alfabetización “no es sólo la tarea de enseñar a leer y escribir, sino generar inserción social”.
“Pensamos una transformación social. En la última colación, una chica muy joven dijo que quiere seguir estudiando y llegar a la Universidad. Es extraordinario. Nosotros partimos de la base de que todos somos analfabetos en algo y que se debe avanzar en cambios profundos”, argumentó.
El funcionario sostuvo que “la meta final es un Río Cuarto libre de analfabetismo”. “Se está haciendo un relevamiento permanente de los lugares más afectados, identificando un mapa donde se instala un nuevo punto de alfabetización. La ciudad debe incorporar este concepto más allá de las autoridades de turno”, opinó.
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