Duhalde quiere intervenir el PJ de Lanús para frenar al PRO

La caída del kirchnerismo en la imagen pública y la muerte de Manuel Quindimil dejaron nocaut al peronismo de Lanús, donde casi como en ningún otro distrito del Conurbano el año que viene Unión-PRO puede quedarse con la intendencia
Lo novedoso es que en Lanús el crecimiento de ese sello no lo lidera un peronista enfrentado al Gobierno, sino nada menos que el secretario de Hacienda de la Capital Federal, Néstor Grindetti, un hombre del riñón de Mauricio Macri.

Grindetti armó la lista de Unión-PRO que el año pasado peleó voto a voto con la del intendente K Darío Díaz Pérez y ahora quiere su lugar. El escenario brotó a los peronistas que por décadas acompañaron a Quindimil, intendente desde el retorno de la democracia hasta 2007, cuando perdió con Díaz Pérez. Y río revuelto, cuanto menos, aparecen pescadores y de todo tipo. Uno de esos es Eduardo Duhalde, quien desde que lanzó en diciembre su candidatura presidencial está entusiasmado con la idea de captar peronistas enfurecidos en los distritos del Conurbano que, a la postre, decidirán la suerte de los comicios nacionales y provinciales.

Para esa tarea envió a trabajar a dos operadores con más historia que presente: Jorge Villaverde y Antonio Arcuri, intendentes y mandamases de Almirante Brown y San Vicente por dos décadas. La bajada de éstos hizo estallar a los ex quindimilistas de ley: Omar Lopez, Marcela Perez de Ibarra y Manuel Lozano, quienes se autoconvocaron para expresar su repudio a la abrupta bajada duhaldista.

Los que aceptaron la senada duhaldista fueron los concejales de Unión Celeste y Blanco (el sello de De Narváez) Gabriel Di Masi, Cristian Bosio, y Martín Sosa. Ya hablan de un candidato a intendente: Daniel Gómez.

Por si fuera poco, también está el senador José Pampuro, que sigue siendo parte del bloque oficial pero ya mostró sus diferencias con gestos y declaraciones. Por ello, el concejal Omar López, ligado a su fuerza política, suele mostrar sus diferencias con Díaz Pérez.

Lanús no es poca cosa: votan cerca de 400 mil personas, número que, por ejemplo, no reúnen la mayoría de las provincias del país. No faltará para que Kirchner teja alguna historia para no regalar ese electorado.

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