El Instituto amplió el monto de los créditos para los que quieren construir su vivienda desde cero.
Estos préstamos no tienen cupos y se dan cumplimentando una serie de requisitos, de los cuales los más importantes son ser propietario del terreno que sirve de garantía para el crédito y no tener otro beneficio del IPV vigente. Actualmente se firman unos 20 por mes y sólo basta con tramitarlos en las oficinas del IPV ubicadas en el entrepiso del Centro Cívico. Allí se compra un CD con toda la información sobre la documentación a cumplimentar y el trámite demora alrededor de 5 meses.
La línea de créditos va entre los 70.805 pesos y los 100.000 pesos, dependiendo de la cantidad de dormitorios -de uno a tres- y de la categoría de la obra que puede ser B (obra básica, con simple contrapiso, por ejemplo) o C (obra mejor terminada, con cerámicos, por ejemplo) y el acceso a una u otra categoría lo determina el nivel de ingresos del solicitante que en los requerimientos va desde los 2.100 a los 3.800 pesos mensuales.
La ventaja de estos créditos para viviendas a iniciar desde los cimientos -también existe una línea similar para los que quieren ampliar o reformar su casa ya existente, pero esos no tuvieron aumento de montos- es la tasa que es baja comparada con las bancarias en este tipo de transacciones. Así, el interés anual que fija el IPV es del 5,5% para las casas clase B y del 6,5% para las C. Además, se ofrecen planes a devolver a 20 ó 30 años, con lo que la conveniencia se acentúa (ver infografía).
Los interesados en estos préstamos deberán presentar un proyecto de casa supervisado por un profesional en el tema, como son un maestro mayor de obra o un arquitecto. De todos modos, en el IPV cuentan con un plano de vivienda prototipo aprobado que puede adoptarse si se quiere. Estas ayudas están destinadas a cubrir alrededor del 80 por ciento de la obra, por lo que el solicitante deberá contar con un capital inicial para poder concretar la construcción.
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