Por Daniel Muchnik. Analista económicoEl Censo Nacional de Población se concretaría el miércoles 27 de octubre, a cargo del objetado Indec. En tanto las autoridades del organismo se preparan y aseguran que todo está “bajo control”, especialistas de distintas disciplinas consideran que no están dadas las condiciones para hacerlo como corresponde.
El Censo aporta información indispensable para saber dónde está parada la Nación, en cuanto a sus necesidades y a las realizaciones por emprender. Son datos relevantes en función de la economía, de la empresa privada y las inversiones que se requieren. Determina la cantidad de personas que tienen agua corriente y servicio sanitario en sus casas, en definitiva la calidad de vida de la gente. Las Naciones Unidas sugieren obtener precisiones sobre grupos de edades, sexo, lugar de residencia, nacionalidad, estructura ocupacional, escolaridad, condiciones de las viviendas. Según la página web del INDEC, los resultados son “insumos básicos” para establecer partidas presupuestarias que le corresponden a cada provincia y proponer planificaciones sobre transporte, red vial, urbanizaciones y tareas educativas. Como se ve, no habría fotografía de la realidad del país que se iguale.
Está el Indec intervenido en enero de 2007, con desplazamientos de personal técnico, con tensiones internas, objetadas sus investigaciones, cuestionados su directivos, enmendadas muchas de las cifras que aporta mensual o periódicamente, en condiciones de llevar adelante el próximo Censo.
La Asociación de Estudios de Población de la Argentina (AEPA) juzga que un Censo debe ser muy bien planificado. Es un operativo que necesita actualización cartográfica, un diseño conceptual, la cobertura temática, las pruebas piloto en diferentes zonas del país, la discusión de los resultados, la definición de quiénes van a ser los censistas y cómo será su capacitación y su remuneración, más la definición de los sistemas clasificatorios.
El 14 de noviembre pasado el Indec llevó adelante en Chivilcoy (Buenos Aires) un “censo experimental”. En ese trabajo la AEPA encontró deficiencias cuando se conocieron los resultados en cuanto al cuestionario, a las preguntas concretas formuladas, al recuento de viviendas y al muestreo de habitantes, a las migraciones, a las características y formas de vida y al equipamiento para el hogar, al tipo de educación cursada por los entrevistados, a la “nupcialidad” (no se diferencia estado civil y estado conyugal), a la presencia o ausencia de los beneficios de la seguridad social.
Una pregunta es si el actual Indec considerará las inquietudes de los expertos o hará el Censo a su manera, como lo ha venido haciendo con otros sondeos periódicos.
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