"Se recortará todo menos las pensiones", dijo
MADRID.- No hubo excesivas sorpresas. Mariano Rajoy estrenó ayer ante el Congreso su condición de presidente electo con el anuncio de un drástico plan de ajuste en el que "se recortará todo menos las pensiones" para "generar dinero" y combatir el desempleo récord, hoy cercano al 23 por ciento.
El líder del Partido Popular (PP, de centroderecha) coronó su duro mensaje con un llamado al "apoyo y compromiso" de la población para empezar a superar la peor crisis sufrida desde el regreso de la democracia.
En su discurso de investidura, y a pesar de sus insinuaciones conciliadoras, no eludió las críticas a la "herencia" del gobierno saliente. "El panorama en España no podría ser más sombrío", advirtió en uno de los tramos más discutidos de su mensaje, que será rechazado hoy por el Partido Socialista Obrero Español (PSOE), en su primera vo- tación legislativa como principal fuerza opositora tras siete años en el gobierno. Tal como esperaban tanto los españoles como los gobiernos de los países más poderosos de la Unión Europea (UE), Rajoy, que jurará mañana como nuevo presidente ante el rey Juan Carlos I , dio a conocer los lineamientos generales de un paquete de medidas y reformas que apuntarán a reducir el déficit público nacional en 16.500 millones de euros a fines de 2012.
Este "macrorrecorte" profundizará el ya aplicado por el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, que desde mediados del año pasado redujo las partidas oficiales en un monto cercano a los 10.000 millones de euros.
Con la intención declarada de alcanzar esa meta, Rajoy señaló que su gobierno tomará en forma inmediata decisiones impopulares, pero que el PP considera eficaces.
La primera de estas medidas será la de congelar los salarios de los empleados estatales, que ya sufrieron una reducción promedio del 5% el último año. Pero no será la única que padecerá el sector: también afirmó que se "reducirá a cero" el nombramiento de nuevos empleados públicos, con la excepción de aquellos puestos que sean "irreemplazables", como los de las áreas de salud y seguridad.
Además, Rajoy elevará al Congreso, donde cuenta con la mayoría absoluta de legisladores del PP, una propuesta para eliminar las prejubilaciones. "Nuestra meta es acercar la edad real de jubilación a la edad legal", dijo, aunque luego, tras ser consultado por el PSOE en el debate sobre el futuro de la ley que aumentó este año la edad de jubilación a los 67 años -que el PP votó en contra-, aseguró que no la cambiará.
Rajoy hizo hincapié, además, en la "urgente necesidad" de emprender una nueva reforma laboral, un requisito demandado con insistencia por la patronal española, que considera tardías e insuficientes las medidas de austeridad llevadas a cabo por Zapatero.
El presidente electo se mostró decidido a impulsar una iniciativa legislativa para reformar los convenios colectivos de trabajo y "flexibilizar" las condiciones de un mercado laboral que continúa expulsando trabajadores en todos los niveles. Esta propuesta, respaldada por los empresarios, podría disparar el regreso a las masivas y constantes protestas de las centrales sindicales, adormecidas tras siete años de administración socialista.
Rajoy subrayó que las claves de la reforma serán "la estabilidad, la flexibilidad interna y la formación", y destacó como "medidas estrella" la quita de presión del IVA para autónomos y pymes, y el recorte de 3000 euros en impuestos a los emprendedores que decidan contratar a su primer empleado.
En el anuncio de la reforma, también llamó la atención la disposición que anulará los feriados puente, tan característicos en la vida laboral española. Rajoy señaló que todos los feriados, "menos los muy arraigados en el sentir popular", serán pasados al lunes siguiente a su fecha original, para evitar que se transformen en días no laborables aquellas jornadas entre los feriados y el fin de semana.
A pesar del pedido constante de sacrificio y renuncia a la prosperidad que impregnó todo su discurso, Rajoy intentó inyectarles confianza a sus palabras con un claro mensaje dirigido a la UE. "Afrontamos enormes dificultades. Pero también tenemos enormes fortalezas", dijo, para remitirse de inmediato al euro, que hoy afronta una inédita y profunda crisis. "Tenemos una moneda de primera, el euro. Y España debe ser parte de la solución del problema de la zona euro", afirmó.
Al finalizar el discurso, el PSOE criticó duramente la intervención de Rajoy. "Fue decepcionante. No explicó nada sobre cuáles serán las políticas para potenciar el empleo, ni tampoco dio detalles sobre sus planes destinados a la educación y los servicios sociales", observó el vocero parlamentario socialista José Antonio Alonso.
En tanto, el líder provisional de esa fuerza política en el parlamento, Alfredo Pérez Rubalcaba, se mostró dispuesto a "colaborar en todo lo que sea necesario" con el nuevo presidente para empezar a desandar el camino de la crisis. Pero también lanzó veladas críticas hacia el partido que llegó al poder tras propinarle una histórica derrota electoral al socialismo. "Nosotros no haremos la oposición que hizo el PP", dijo, en referencia a una labor de los "populares", que en muchas ocasiones fue tildada de "destructiva" por la administración de Rodríguez Zapatero.
Por su parte, Cayo Lara, líder de Izquierda Unida (IU) y potencial aliado del PSOE en el Parlamento, donde la oposición es minoría, acusó a Rajoy de colaborar con la "dictadura de los mercados" y, también, de reafirmar y profundizar la política económica de Zapatero, que elevó el número de personas desocupadas a 5,4 millones.
El mensaje de investidura tampoco fue bienvenido por la Unión General de Trabajadores (UGT), una de las dos grandes centrales sindicales. "Esperamos que los esfuerzos no se concentren solamente sobre las espaldas de los trabajadores", dijo la vocera Pilar Marín.
Las medidas de Rajoy
Déficit público. Rajoy anunció recortes por 16.500 millones de euros para cumplir el objetivo de déficit público en 2012, fijado por Bruselas en 4,4% del PBI.
Jubilaciones. El nuevo gobierno actualizará las pensiones con el IPC anual y suprimirá las prejubilaciones para que la edad de retiro real (63,5 años) se ajuste a la establecida por ley (67 años).
Reforma laboral. Habrá cambios en los convenios colectivos y un plan de empleo juvenil. La mayoría de los feriados nacionales se trasladarán a los lunes.
Reestructuración financiera. Se estimularán el saneamiento de los balances de los bancos y las fusiones de entidades. El Banco de España tendrá nuevas normas de supervisión financiera.
Reforma impositiva. Los trabajadores autónomos y las pymes no tendrán que pagar el IVA hasta que hayan cobrado las facturas. Habrá ayudas fiscales al empleo.
Empleo público. No habrá reposición de personal en el sector público, salvo en las fuerzas de seguridad y en los servicios públicos básicos.


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