El general Ríos Ereñú insistió en su inocencia por los crímenes en el norte.
El testimonio más emotivo lo brindó Irma Yolanda Prado, quien estalló en llanto al recordar el dramático secuestro de Santillán, ocurrido el 10 de agosto de 1976. Contó que aquella noche un grupo de encapuchados portando armas de grueso calibre irrumpió en su domicilio para llevarse a su marido. “Cuando abrí la puerta me desmayaron de un golpe y a partir de ese momento Jorge se resistió tenazmente”, dijo. Explicó que cuando recuperó el conocimiento, junto a sus hijos de seis y siete años, trataron de ayudar a Santillán para evitar que se lo llevaran. “Mientras a mi marido lo golpeaban, con mis hijos nos prendíamos de las ropas de los agresores y así estuvimos en una feroz lucha por espacio de dos horas hasta que nuestras fuerzas se agotaron”, afirmó. El dirigente fue introducido en un vehículo y horas más tarde su cuerpo apareció dinamitado en el camino a Acambuco.
En la audiencia de ayer también se escuchó el testimonio por los secuestros y desaparición de Oscar Alberto Bianchini y de Néstor Oscar Díaz. Las esposas de las víctimas contaron con detalle el accionar del grupo de tarea que irrumpió en sus respectivos domicilios.
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