Dramático: productores sueltan sus vacas para que se alimenten de lo que queda de la soja

Ni las nubes prometedoras de aguaceros, ni los chaparrones aislados que ayer se registraban en varios puntos del centro chaqueño cambiarán la dramática realidad de la mayoría de los campos chaqueños con sembrados perdidos, ya que algunos productores dejaron que el ganado vacuno entre en los lotes con agricultura para “al menos convertir en carne lo poco que queda de la soja”.

En el departamento O’Higgins, en el lote 12 correspondiente a la jurisdicción de La Tigra, el productor Carlos Beto Kicka el fin de semana optó por “largar las vacas a la soja”. La decisión del agricultor de mediana escala, de tradicional familia campesina de la zona, es como consecuencia de las pérdidas del potencial de rendimiento de las sesenta hectáreas sembradas con el grano.

“La sequía nos jugó una mala pasada, las perspectivas no son buenas y no nos quedó otra que largar los animales al cultivo”, justificó Kicka, que vive en el campo junto a su familia y cada día observa cómo se deterioran las plantaciones de soja y sorgo que rodean su vivienda.

La imagen es lamentable: plantas secas, otras con algunas pocas chauchas, manchones aislados de verdeo que se debilitan con el correr de las horas de calor y sin humedad, y un tradicional mediano productor chaqueño que siente que su resentida economía deberá soportar una campaña sin cosecha y con insumos por pagar.

Carlos “Beto” Kicka es un de los tantos medianos chacareros del centro chaqueño que sienten el impacto de un año que no tendrá producción para pasar el invierno. “Por suerte tengo algunos animales y el año pasado alcanzamos a invertir en una represa que hasta ahora tiene agua, por eso optamos por pasar los vacunos a los lotes con soja para que al menos esas plantas improductivas se transformen en algo de carne antes de que llegue el invierno y las heladas quemen el poco verdeo que existe”, remarcó el productor tigrense.

Con la última lluvia del año

La soja de la que hoy se está alimentando el rodeo vacuno de Kicka fue sembrada con la última buena lluvia de 2011. La siembra se hizo el 28 de diciembre, son sesenta hectáreas realizadas en su mayoría sobre trigo y sorgo, “y un poco en convencional”.

“Los cultivos fueron cuidados, se hicieron todas la labores culturales recomendadas, se aplicaron herbicidas e insecticidas para controlar malezas e insectos; el sembrado no fue descuidado pero lamentablemente no tuvimos lluvias suficientes y, con el fuerte sol acompañando semanas enteras, todo quedó destruido”, se lamenta el productor que trabaja con ayuda de su esposa y los hijos.

Cosechar es perder plata

Con los cultivos aún en etapa de formación de granos, con un tiempo por delante para finalizar la maduración, el chacarero anticipa que “hacer entrar una máquina a cosechar sería perder plata”.

“Aunque llueva esto no se recupera más y, observando el cultivo, se puede apreciar que las pocas chauchas que produjo necesitarán nuevas inversiones en fumigaciones con insecticidas y herbicidas, lo cual sería tirar la plata y endeudarse más con la agroquímica”, explicó con la sencillez del productor chaqueño, lamentablemente acostumbrado a las malas jugadas del clima.

En este sentido, aclaró Kicka que tras la recorrida por lo poco que queda en pie la decisión es “no curar más porque no voy a recuperar nada de lo invertido que, por suerte, es todo en campo propio porque si hubiese alquilado el drama sería aún mayor”.

Alimento para los animales

“Los animales, en principio, fueron largados en el lote hecho en convencional, que era el que estaba en peores condiciones, pero después de revisar en la mañana del domingo el resto del sembrado, también se convertirá en alimento para las vacas”, decía el productor de La Tigra.

Con la determinación tomada, explicó Carlos Beto Kicka que “con la delimitación mediante el boyero eléctrico, dividiremos las sesenta hectáreas agrícolas y dejaremos que las vacas aprovechen lo que queda de la soja y también del sorgo que estaba sembrado para reserva de invierno”.

“La preocupación es cómo saldar las deudas por los productos que sacaron financiados productos para curar la soja; las vacas son parte de la caja chica y una opción para salvar la situación, pero no tienen ese objetivo porque la idea es que lo que se cosecha pague la siembra y el ganado no debería pagar las cuentas de la soja”, remarcó Kicka.

Cabe señalar que el productor en la siembra de soja también invirtió dinero del girasol del que obtuvo un regular rendimiento, pero “y ahora todo lo invertido quedó en una cosecha trunca”. Pero el padecer campesino no termina con el fracaso de la cosecha, ya que el interrogante de ahora en más es cómo encarar el nuevo año agrícola con deudas y sin ganancias.

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