A un interno no lo dejaron salir para ver a sus familiares después de la muerte de su padre y el resto reaccionó de modo violento. Hubo quema de colchones y varios enfrentamientos. Para el Gobierno, se trató de algo premeditado.
El enfrentamiento se inició poco después de las 20, en el pabellón central, donde los internos prendieron fuego a varios colchones. Los primeros datos indican que la causa de la rebelión de los presos tuvo que ver con el aparente drama familiar de uno de ellos, al que identificaron como Daniel Alberto Luque.
Según el reporte oficial del caso, el interno exigía a las autoridades del Servicio Penitenciario, que lo dejen salir para ver a su madre y a su hermana, después de enterarse de que su padre había fallecido el miércoles pasado sin ser notificado del suceso.
"La Jueza Varela, por el tiempo transcurrido y con justa razón no permitió la salida del interno, pedido que se hizo el mismo día que tuvo conocimiento el Servicio Penitenciario Provincial (SPP) de la noticia. Cabe mencionar también, que el fallecido había sido cremado el día jueves por los familiares de la actual mujer, con quien convivía, y que no es la madre de Luque", aclaró el funcionario.
LA REVUELTA
En un primer momento corrió la versión de que fue precisamente cuando algunos "líderes" dentro del Penal se enteraron de la noticia y decidieron iniciar la protesta como reclamo por su situación. Un grupo se reunió en el pabellón central y minutos después comenzaron los incidentes, que se extendieron hacia los otros pabellones.
Se quemaron varios colchones que levantaron una humareda negra en el lugar. Por este motivo, la directiva a los oficiales fue que se haga un cordón humano para contener a los cada vez más, exaltados presos.
"En un momento se negoció con los familiares de Luque y él se retiró, parecía que todo estaba arreglado, pero los internos reanudaron la violencia y trataron de romper los candados, mientras que otro grupo intentaba hacer un boquete en la pared que da contra el pabellón en el que se alojan los detenidos por delitos contra la integridad sexual. Por eso ya no se pudo seguir con el tratamiento pacífico y se comenzó con la represión" agregó Bravo en un comunicado oficial, enviado a los medios.
Cabe destacar que en un momento determinado, varios reos lograron subir al techo del edificio y fueron inmediatamente detenidos por los oficiales de las fuerzas especiales que los amedrentaron.
A medida que el fuego crecía en distintos focos, estaba latente la posibilidad de muertes masivas por la inhalación del humo tóxico. Ello obligó a que los grupos especiales y los bomberos sofocaran el fuego y desalojaran a los internos para realizar requisas, obteniendo como resultado el secuestro de armas punzocortantes, una tumbera, palos de puntas afiladas y escombros en cantidad suficiente, que los reos utilizaron para agredir a las fuerzas del orden.
No hubo pérdidas humanas
Las noticias que circularon sobre el hecho, daban cuenta de que había varios internos y oficiales heridos. Además de que durante la represión, los efectivos de la Fuerza, debieron disparar en varias oportunidades, con balas de goma para intimidar a los que intentaban atacarlos.
Sobre esta cuestión, desde el Ministerio de Salud de la Provincia, informaron que en total diez personas fueron atendidas en los hospitales J. R. Vidal y el Escuela, a causa de las lesiones que sufrieron en la reyerta. Entre ellos estaban cuatro oficiales y el resto eran internos.
De todos, cuatro internos permanecen internados en el área de Cirugía y Traumatología del hospital Escuela, con heridas graves (traumatismos de cráneo, miembros y en el rostro).
El resto de los heridos fue dado de alta, luego de que recibieran atención por los cortes, golpes y diversos traumatismos en piernas y brazos de menor consideración.
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