Drago: el tránsito, en estado terminal

El exceso de velocidad en el tramo donde la calle se convierte en avenida es motivo de preocupación para los vecinos. La inauguración de la nueva terminal de ómnibus en 2008 también trajo cambios a esa vía de salida hacia la ruta 3.
La postal es llamativa. Un chico pasea con su bicicleta por una ciclovía de Drago, mientras su abuelo tira de una soga atada al asiento.

"Se me escapa. Y como el tránsito en este lugar es extremadamente veloz y peligroso prefiero mantenerme cerca. Es más seguro", cuenta Adolfo Gareca.

En ese mismo momento, una gran cantidad de autos, algunos camiones y varios colectivos pasan por la calle, excedidos de los 40 kilómetros de velocidad permitida.

El miedo de los vecinos al tránsito es, incluso, motivo de medidas "caseras" aún más extremas.

"Le prohibí a mi mujer y a mi hija que crucen Drago. Es un peligro", dice el propietario de un carrito de comidas ubicado frente a la terminal de ómnibus.

Para comprobar los excesos de velocidad, basta con detenerse algunos minutos en cualquier punto del tramo que va desde Remedios de Escalada hasta la rotonda de salida a la ruta 3.

Según la gente, el problema lleva varios años y tiene una explicación lógica. Es la calle de salida hacia la ruta que comunica a la ciudad con varios centros turísticos, y esa condición la transforma en una calle que "debe" ser rápida.

Los semáforos instalados en las esquinas, a más de 300 metros de distancia cada uno, en muchos casos resultan un problema, ya que están programados para vehículos que circulan a velocidades menores de 80 o 90 kilómetros por hora, justamente el promedio real en esa zona, según la percepción de los vecinos.

"Cuando llegan embalados a los semáforos de Necochea o Misioneros y se dan cuenta que aún está en rojo, es tarde. Si alguien cruza esas calles es probable que haya un accidente", relataron varios residentes del sector.

Para los nacidos y criados a la vera de Drago, el tránsito siempre fue igual.

"Desde que era prácticamente una ruta a Punta Alta, el tránsito es intenso y rápido. Aunque cuando llega el verano se percibe un gran incremento de vehículos, lo cual trae más peligro. Pero estamos acostumbrados", comenta Teresa Arata, quien vive a metros de la intersección con Remedios de Escalada.

Ante ese panorama, considera que el municipio debería hacer algo para evitar las elevadas velocidades.

Similar es la opinión de los taxistas consultados en el playón de la terminal de ómnibus.

"El exceso de velocidad en Drago es el mayor problema de la zona e incluso muchas veces se traslada al interior de la terminal. Pasan por la calle del estacionamiento a todo lo que da", dice Omar Alvarez.

La dueña de un kiosco ubicado frente a la terminal, Susana Ponce, también confirma el caos. Incluso agrega que es normal que algunos autos circulen a contramano para ingresar a los playones de estacionamiento, o que algunas motos anden por la vereda de su negocio.

"Es un desastre, no se respeta la velocidad máxima, ni siquiera los carteles que prohíben estacionar a mano izquierda", dice Ponce, mientras señala a varios coches detenidos con sus ocupantes en su interior.

Luego explica que denunció a una mujer taxista por estar cerca de atropellar a su marido, cuando ingresaba a elevada velocidad al playón de la terminal.

El encargado del carrito va más allá.

"Por lógica, en esta calle debería haber una mayor cantidad de accidentes. El tema es que a metros de Drago funcionan varias instituciones a las que asisten menores, como la escuela de fútbol de Villa Mitre, la Escuela Nº 54 y un jardín de infantes", cuenta.

Días atrás, agrega, un camión recolector de residuos circulaba a elevada velocidad y atropelló a un perro sin siquiera atinar a tocar los frenos. "Como fue el perro, pudo ser una persona".

A pocos metros de su vivienda hay un un cartel que indica los 40 kilómetros de máxima para circular. A simple vista, tanto camiones como colectivos, motos o autos superan esa velocidad ampliamente. Mientras que a la noche, o durante las madrugadas, el promedio de velocidad aumenta considerablemente.

El exceso nocturno se encuentra reflejado en Necochea y Drago, donde algunas estrellas amarillas recuerdan la muerte de cuatro jóvenes por accidentes.

Susana Rodríguez vive a metros de esa esquina y cree que las extralimitaciones que nota por las noches se deben a que los conductores corren carreras. Y confiesa que teme que en algún momento un auto termine contra su casa.

"En la esquina había un paredón que fue destruido luego de varios accidentes, porque en varias ocasiones han impactado allí. Finalmente el dueño decidió poner algunas chapas y no volver a levantarlo", asegura Rodríguez.

La misma situación se padece algunas cuadras más adelante. Sin embargo, en Godoy Cruz y Drago la presencia de una especie de lomo de burro formado por la imperfección del asfalto genera la reducción de velocidad. De todos modos, algunos conductores parecen no tener freno.

"Me he despertado asustado a la noche porque algún que otro camión vacío pasa rápido y, cuando el acoplado golpea en ese lugar, hace un estruendo de choque. Es terrible", asegura Lucas Fenizi.

"Cruzar esta calle es un peligro, siempre hay accidentes. Tenés que tener mucho cuidado, estar bien atento porque se circula tan rápido que es difícil medir la distancia a la que viene el auto", explica.

Fenizi considera que un lomo de burro bien ejecutado sería una solución, porque si bien reconoce que la calle debe ser rápida, el exceso de velocidad es un problema que los vecinos de Drago sufren desde hace demasiados años.

Los cambios por la nueva estación

Desde la inaguración de la nueva terminal de micros "San Francisco de Asís" en el año 2008, la zona sufrió algunos cambios. La actividad comercial que antes tenía Brown se trasladó hacia Drago, por ello comenzaron a inaugurarse algunos kioscos y lugares de comida rápida.

El cambio también se nota en la cantidad de vehículos que son estacionados sobre Drago, a pesar de la prohibición que indican los carteles y que la nueva terminal cuenta con extensas playas donde además los coches están vigilados por personal del lugar.

"Vivir acá es horrible, además del problema de tránsito hay movimiento constante todas las noches. Te dejan el auto estacionado en la puerta y se escuchan desde alarmas que se activan hasta música a todo volumen", comenta Susana Ponce.

Otra cuestión que los comerciantes remarcan es la dificultad para los turistas de conseguir la tarjeta de colectivos Bahía Urbana, hecho que enfurece a la gente que se ve imposibilitada de tomar ómnibus y está obligada a abordar los taxis que prestan el servicio en la puerta de la terminal.

"Es un tanto vergonzoso que los turistas no puedan conseguir la tarjeta para viajar. Según me comentaron algunos propietarios de otros comercios, el problema está en que el municipio no tiene más máquinas de recarga, por lo cual los comercios de las inmediaciones de la terminal no la venden", explica Ponce.

De paso, críticas por la baja tensión

También fueron varios los comentarios de vecinos referidos a la baja tensión que, aseguran, existe en el lugar. Según cuentan, este inconveniente ha generado la rotura de varios aparatos eléctricos en todo el sector.

"Un día medí la electricidad y detecté que era de 180 voltios en lugar de 220. Sin embargo, en los últimos días, al menos no padecimos cortes como en diciembre. Cada media hora el servicio se interrumpía", dice Lucas Fenizi.

El problema también fue mencionado por Susana Rodríguez, quien además asegura que realizó varios reclamos a EDES luego de la rotura de su aire acondicionado.

Comentá la nota