La diputada nacional Victoria Donda, visitó este jueves la ciudad de La Plata, en un día en donde tuvo una serie de actividades y reuniones con espacios judiciales, sociales y académicos.
Dicha conferencia contó con la presencia de referentes políticos, gremiales y académicos de Argentina, Chile, Paraguay y Uruguay, tales como Adolfo Aguirre, secretario de relaciones internacionales de la CTA Argentina, Jorge Cardelli, diputado nacional de Proyecto Sur, Orlando Costa, senador provincial de la Unión Cívica Radical y Ricardo Canesse, parlamentario del MERCOSUR por parte de Paraguay.
La charla pautada para las 17,30 horas en el aula Esgrima de la Facultad de Derecho, comenzó alrededor de las 18,15 con todos los disertantes exceptuando a la diputada y nieta recuperada del FAP. Casi cuando Adolfo Aguirre terminaba su presentación de unos largos veinte minutos se escuchó un tumulto de gente que encabezaba Donda.
Sin disculparse por el barullo que ocasionó, la legisladora se tomó el atrevimiento de pedir que alguien le trajera una bebida energizante para evitar quedarse dormida. Además mientras esperaba que todos sus compañeros terminaran de exponer, la integrante del movimiento encabezado por Hermes Binner no tuvo mejor idea que sacar de su cartera una computadora y ponerse a mirarla hasta que llegará su turno.
Luego de una hora de charla, llegó finalmente el turno de la referente nacional del FAP en donde en unos escasos diez minutos habló poco y nada del tema central de la exposición y se la paso haciendo críticas en donde tuvo presente en todo momento a Cristina Fernández de Kirchner, Daniel Scioli y a todo referente del gobierno actual.
“Tal vez piensen que estoy loca o que el Speed me cayó mal. Son muy probables las dos cosas, pero si no tomaba esa bebida seguramente este dormida en este momento”, dijo la diputada en el medio de su exposición cuando opinaba sobre el trato actual que hay en Latinoamérica.
Sin nada importante que decir, y con más de un presente que cerró los ojos en el medio de la charla, Donda dejó mucho que desear en una charla donde más de uno esperaba más de dos palabras con sentido, donde se generó mucha expectativa y en la cual los presentes estuvieron más tiempo esperando que llegue de su gira por la ciudad de las diagonales que escuchándola diciendo una ridiculez atrás de la otra





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