Santiago del Estero se ha convertido en la provincia con la mayor cantidad de donantes de órganos del país, y esto más allá de ser una estadística que nos llene de orgullo, nos tendría que llenar de preocupación.
Y en mi querido Santiago, la cantidad de motociclistas irresponsables que conducen sin cascos, ni ellos, ni sus acompañantes se convierten en donantes de órganos potenciales.
Me preocupa ver esta irresponsabilidad en padres que conducen sus ciclomotores cargando en ellos a su familia, podemos ver niños y bebés junto a sus padres sin la más mínima protección, hay que verlos cuando llevan a sus hijos al colegio a la velocidad que lo hacen y cruzando semáforos en rojo.
Vemos que conducen sin respetar a las normas de transito, es común verlos a toda velocidad de contramano, en especial a los mototrámites, no ponen guiños cuando doblan, manejan con una mano y con la otra van hablando por celular, no tienen espejos retrovisores, en especial los más jóvenes se lo sacan porque queda más fachero.
No sólo es un riesgo durante el día, sino que de noche aumenta el riesgo, ya que la mayoría no tiene luces delanteras y traseras; aumentan los que conducen bajo los efectos de la droga y el alcohol, y los fines de semana el parque Aguirre y la autopista se convierten en lugares preferidos para las picadas y para probar quién es más macho enfrentado a los autos de frente.
Y si a esto le sumamos el escaso control y la excesiva permisividad de las autoridades de tránsito, y el mal estado de las calles; esto hace que las calles se conviertan en un lugar de alto riesgo para todos los ciudadanos quienes nos convertimos también en donantes de órganos potenciales, a causa de los irresponsables.
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