Es un hombre de territorio con aspiraciones futuras a partir de su actual presidencia de la Cámara de Diputados de la Nación. De entrada se alineó a Amado Boudou e iniciaron un trabajo en el armado bonaerense de cara al próximo recambio de autoridades
Se cuenta en el Congreso que Domínguez, rival de Randazzo en la Cuarta sección, anduvo con una sonrisa de oreja a oreja la última semana, mientras crecía el rumor de la posible salida del chivilcoyano del gabinete. Pero empieza a ser un problema para Domínguez el vínculo con el devaluado Boudou. Debió salir a defenderlo cuando hubiese preferido llamarse a silencio, y algunos de sus colaboradores le recomiendan que se despegue.
En su estrategia, Domínguez no para de mencionar a la Presidenta, y quiere que su gestión no pase inadvertida en los medios de comunicación. Un tema que no agrada demasiado a Agustín Rossi, aunque esa interna todavía no estalló.
Al territorio lo camina en silencio, y con reuniones cerradas. Con ascendencia sobre algunos intendentes de la Cuarta, tiene en Diputados a Darío Golía, y feeling con los camporistas Walter Abarca y Alberto España.





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