Analiza reducir el número de comisiones legislativas y la cantidad de empleados en la Cámara baja
No bien tomó las riendas, el diputado oficialista y ex ministro de Agricultura se propuso cambiarle la cara y, con ese fin, ordenó una serie de reformas, que ya comenzaron en lo edilicio y continuarán luego con sustanciales modificaciones en el funcionamiento interno.
Dichos cambios consistirán, por ejemplo, en recortar el número de comisiones legislativas, revertir la atomización de bloques y reducir la cantidad de empleados "ñoquis", en medio de la polémica decisión de duplicar las dietas que cobran los legisladores.
La intención de Domínguez es devolverle a la Cámara de Diputados parte del prestigio perdido. El primer objetivo será hacer funcionar nuevamente el cuerpo; el año pasado, sin ir más lejos, se registró la más baja cantidad de leyes sancionadas desde el retorno de la democracia.
Para evitar caer en nuevos y prolongados períodos de inactividad, Domínguez pretende articular con la oposición una agenda con temas de consenso que podría ser votado como compromiso anual.
Asimismo, ya comenzó a trabajar junto con diputados de la oposición en una reforma del reglamento del cuerpo: el objetivo es reducir la cantidad de comisiones -hoy llegan a 45- y eliminar la proliferación de monobloques que, a juicio de las bancadas más numerosas, no hacen otra cosa que demandar más presupuesto y eternizar la duración de los debates en el recinto.
El respaldo de la oposición
Domínguez se reunió ya con varios diputados opositores para anticipar sus planes y buscar respaldos. La primera en sumarse fue la diputada Paula Bertol (Pro), presidenta de la Comisión de Modernización Parlamentaria. "Debemos poner en valor al Parlamento. La modernización político-institucional de la Cámara de Diputados de la Nación es una deuda pendiente del proceso de reforma del Estado y debemos remediar ese déficit entre todos", enfatizó Bertol.
En este afán por "cambiarle la cara" a la Cámara de Diputados, Domínguez puso la lupa en el plantel de empleados del cuerpo. Lo que encontró fue un desmadre total: empleados transitorios que se fueron acumulando, cual "capas geológicas", con la sucesión de las distintas camadas legislativas. Como primera medida ordenó la rescisión de buena parte de los contratos para reorganizar la grilla de empleados.
"En la Cámara hay una cantidad impresionante de empleados que hoy no tienen pertenencia a ningún bloque o diputado. Son «ñoquis»", deslizan fuentes parlamentarias.
Domínguez también ordenó una refacción generalizada del Palacio del Congreso, como también del edificio anexo. La pintura blanca reemplazó la suciedad de las paredes y se dispusieron nuevos paneles en los techos, antes rotos o desaparecidos. Su idea es, también, modernizar los minúsculos despachos de los legisladores. "Hoy son taperas que dan vergüenza", coinciden los diputados.
El aura renovadora de Domínguez fue bien recibida por el resto de los colegas; algunos, no obstante, temen por lo bajo que algunas de las reformas pensadas les quiten algunos de los privilegios de los que hoy gozan, como la designación de personal extra y choferes particulares, por mencionar sólo algunos.
estrategias
Reformas edilicias . Al llegar a la presidencia de la Cámara de Diputados, comenzó una serie de reformas en el palacio del Congreso para "lavarle la cara".
Reducción . Quiere disminuir el número de comisiones legislativas, que hoy suman 45, y evitar la atomización de bloques.
Producción . El año pasado fue el de menor actividad legislativa desde el retorno de la democracia, en 1983. En el período de sesiones ordinarias, apenas se aprobaron 65 leyes y la Cámara de Diputados sesionó sólo en ocho ocasiones. Las sesiones en el Senado fueron 14.
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