El balneario ensenadense fue uno de los sitios elegidos para pasar la tarde de Navidad en la Región
Pasado el mediodía, y con la temperatura rondando los 25 grados, la avenida costanera Almirante Brown comenzó a poblarse con autos particulares y micros que transportaron contingentes desde diferentes localidades del Gran Buenos Aires. Al mismo tiempo, la diagonal 74 era un desfile de vehículos que se acercaban desde La Plata. Todos confluyeron en los lugares "de siempre", con La Playita y La Pérgola como máximas atracciones.
Clic para ampliarA pesar del clima templado, no fueron pocos los que se animaron a meterse en el agua con lo puesto cuando la prolongada exposición al sol así lo determinó. El resto, reposeras y lonas mediante, se dedicó al relax para reponer fuerzas después de una noche larga, a compartir pic-nics con mate, tortas y masas caseras, o a descorchar alguna bebida espumante para reeditar el brindis.
Punta Lara cuenta con 18 kilómetros de playa, de los que sólo 8 están habilitados para los bañistas; en esa franja, el extremo sur es el más buscado por los turistas, que en un domingo estival pueden ser decenas de miles. En este contexto, se reiteraron las advertencias de seguridad y prevención de accidentes: las cifras del año pasado marcan que, con una temporada mucho más larga que lo habitual -se inauguró el 15 de noviembre y concluyó el 31 de marzo-, se contabilizaron cien salvatajes, y uno de cada cinco requirió intervención de los servicios de emergencia médica.
Los expertos señalan que toda la zona balnearia encierra riesgos, pero particularmente el tramo comprendido entre el Palacio Piria y la bajada del club Universitario. Allí el suelo pedregoso, los pozos y depresiones y los restos de antiguos espigones y defensas pueden sorprender y resultar traicioneros, en combinación con el carácter imprevisible del río, propenso a las crecidas veloces y bajantes drásticas que cambian el escenario en cuestión de minutos.
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