Domingo Contessi: “El aumento del IVA puede llegar a ser un golpe letal para la industria naval”

El director del astillero naval marplatense Federico Contessi, refirió a REALPOLITIK cuál es el estado actual de la pesca y el sector naval en la Argentina. Además, Domingo Contessi hizo referencia a la botadura del “Nono Pascual” realizada el 20 de febrero, en donde tomó la palabra y planteó los problemas que enfrenta este sector.
RP.- ¿Cómo se desarrolló y cuál fue tu participación en la botadura del barco “Nono Pascual”?

La botadura del “Nono Pascual” fue la número 116 que realiza el astillero Contessi a lo largo de sus sesenta años de historia. Este es un buque pesquero costero lejano, especialmente estudiado para operar en nuestras costas.

Fue una ceremonia muy emotiva que contó con la presencia de mucho público que habitualmente nos acompaña en estos actos, que no por repetidos dejan de perder emotividad. Durante el acto, fui el encargado de leer el tradicional discurso en nombre del directorio del astillero.

RP.- ¿Cuáles fueron los reclamos que realizaste durante el discurso en dicho acto?

En el discurso se hizo primero una semblanza de la crítica situación actual de la pesca y de la industria naval. También se recordó que seguimos con varios problemas sin resolver como, por ejemplo, la cuestión del acceso definitivo a las tierras portuarias, donde ya llevamos más de quince años sin poder renovar nuestro permiso de uso de suelo. También comenté que nos genera incertidumbre el anuncio de futuras obras portuarias que podrían afectar al normal funcionamiento de nuestro astillero.

Y a nivel nacional, también se reclamó que siguen sin existir líneas de financiamiento adecuadas para los clientes de la industria naval, lo cual nos obliga a los astilleros que queremos seguir trabajando a financiar con fondos propios las obras que hacemos, agotando de este modo nuestro capital de trabajo y limitando la envergadura de los buques que podríamos construir.

Por otra parte, se puso especial énfasis en las versiones que indican que a partir del 30 de abril se dejaría sin efecto el decreto 379 -bono de bienes de capital- y que se elevaría la alícuota del IVA para este tipo de bienes de capital.

Pero hay que aclarar que no todos fueron reclamos. También se destacó que las nuevas autoridades de la subsecretaría de Pesca de la Nación han logrado que un trámite como la transferencia de los permisos de pesca que necesita todo barco nuevo y que llegó a demorarse más de un año, se realice en menos de sesenta días.

RP.- ¿Cómo se encuentra hoy en día la actividad naval argentina?, ¿creés que corre algún riesgo?

En nuestro caso, dependemos mucho del sector pesquero ya que nos dedicamos principalmente a construir barcos de pesca. Por lo tanto, nos afecta seriamente la crisis que está sufriendo dicho sector. Los costos muy altos ya no pueden trasladarse a los productos exportables, puesto que los mercados tradicionales están en crisis -España y la Unión Europea- o porque han sustituido nuestras especies por otros productos más baratos.

Este año 2012 será muy difícil para nuestro astillero en particular. De hecho, no tenemos aún nuevos contratos y hemos iniciado un buque sin pedido para no tener que despedir a nuestro personal. Para el resto de la industria naval, la situación no es mucho mejor, ya que, como decía antes, no existen líneas de crédito adecuadas y nuestros costos internos son cada vez más altos.

Como si todo esto fuera poco, se le suma la quita del único incentivo que había -decreto 379- y especialmente el aumento de la alícuota del IVA para los buques pesqueros puede llegar a ser un golpe letal para la industria naval. Tengamos en cuenta que estamos hablando de bienes de un alto valor que, como decía antes, solo se pueden vender en forma financiada.

En algunos casos, el astillero cobra durante la construcción del barco menos del 20 por ciento de su valor y si todo ese dinero debiera destinarse al pago del IVA es casi imposible que se sigan haciendo barcos. Esto ya ha sucedido en el pasado y los efectos de la medida fueron terribles, porque lejos de recaudarse más, se paralizó la actividad.

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