Dolor y llanto en la despedida de las alumnas del Santa María

Cinco de las nenas fallecidas en el accidente ferroviario en Zanjitas, fueron veladas en la Catedral de San Luis, viviéndose -durante la madrugada del jueves- momentos difíciles, cuando familiares de las víctimas caían presas de ataques de nervios. Este tipo de situaciones fueron creciendo hacia la mañana de ayer, debido a que aumentó considerablemente la cantidad de gente que concurrió al último adiós. A partir de las primeras horas de la mañana, una multitud se dio cita, para despedir los restos mortales de las criaturas.
En el interior de la Catedral, se habían dispuesto los cinco féretros frente al altar y desde muy temprano comenzó a ser incesante el desfilar de ciudadanos acongojados por dolor que significó la tragedia, no solamente para los más cercanos a las niñas, sino para la comunidad toda. Todos querían dar su último adiós.

El calor y el dolor, se asociaron para hacer más difícil la situación, puesto que las descompensaciones y desmayos se sucedieron uno a uno. Para ello, se dispuso de dos ambulancias sobre Rivadavia, donde se pudo ver el intenso trabajo del personal público de la sanidad. Muchas nenas no aguantaron ni el calor ni estar paradas durante mucho tiempo, y ante el menor síntoma de descompensación, personal habilitado las acompañaba hasta las ambulancias para su atención. En un momento, desde el interior de la Catedral, fue retirada una mujer con síntomas de desmayo. La misma fue conducida hacia una de las ambulancias, pero al parecer la situación se complicó porque la unidad sanitaria se retiró raudamente del lugar con su sirena encendida.

Luego de una breve celebración religiosa, co-celebrada por los obispos de San Luis Pedro Martínez y el emerito Jorge Lona, los féretros fueron retirados uno a uno del lugar hacia su última morada.

El primero de ellos, fue retirado cerca de la hora 12:30 con destino al Cementerio San José. Minutos después, le siguió el segundo, con idéntico destino. El tercero de ellos, partió con destino al Cementerio Parque de la Quebrada; mientras que el cuarto y quinto lo hicieron hacia el Cementerio Parque del Recuerdo.

Cada uno de los ataúdes fue acompañado por el cerrado aplauso de los presentes, desde el interior de la Catedral hasta su ubicación en los coches fúnebres.

Cada instante de lo sucedido, fue registrado, además de por la prensa local, por una importante cantidad de medios nacionales, que mostraban las imágenes en vivo de lo que allí ocurría.

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