Dolor por el fallecimiento de Fernando Molteni

Dolor por el fallecimiento de Fernando Molteni
Profundo pesar en la comunidad causó el fallecimiento de don Fernando Molteni. Su partida deja un sensible vacío en su familia y entre quienes lo trataron y apreciaron. Supo ganarse la admiración, el cariño y el respeto de todos con su conducta intachable de hombre íntegro.
Referente ineludible y voz autorizada a la hora de consultar datos sobre la historia de la localidad, se constituyó durante décadas, en memoria activa y simiente replicadora en niños y jóvenes trenelenses.

Había nacido en Trenel el 25 de enero de 1921. Cursó sus estudios primarios en la Escuela N º 225 de su pueblo natal, bajo la dirección de Carlos Laguzzi, un maestro que no limitó su prédica a los muros de una escuela ya fue unos de los fundadores, justamente cuando Fernando cursaba la primaria, de la Asociación de Maestros de La Pampa.

Tuvo vocaciones por todos conocidas, su relación con el periodismo nació tempranamente iniciando un prolífico camino laboral.

En los primeros años de la década del 30 fue aprendiz de tipógrafo en la imprenta ‘El Pueblo’ de Estanislao Zúgaro, un personaje que sólo se puede encontrar en aquellas épocas.

También integró los equipos de trabajo de dos imprentas más hasta que irrumpió su entrañable relación con ‘El Territorio’, un periódico que nació en 1937 con la dirección de Antonio Feito hasta 1950, año en que Fernando lo continuó hasta 1965.

Quien recorre esos senderos queda adherido a sus huellas y quizás por eso fue corresponsal del diario LA REFORMA durante 50 años, pero además, registró en su vida, una vasta experiencia en organizaciones sociales.

Asimismo, como su maestro Laguzzi, incursionó en campañas de alfabetización, en la vida gremial y en el Partido Socialista.

Entonces, las tareas colectivas y solidarias tuvieron en él un impulsor. Son testimonios su integración a la Biblioteca Popular ‘Juan B. Justo’, al núcleo fundacional del Instituto Privado ‘25 de Mayo’, a la cooperadora ‘Raúl B. Díaz’ de la Escuela Nº 54, entre otras instituciones.

Recibió el Premio Testimonio en 2003 en la disciplina Periodismo, galardón que otorga el Ministerio de Cultura y Educación provincial para reconocer el talento y la dedicación de los pampeanos, a través de sus trayectorias de vida.

Junto a su esposa Olga transitó, durante 30 años, por el dolor de desconocer el paradero de su hija Liliana, estudiante de periodismo desaparecida en 1976, cuando tenía 23 años, durante la última dictadura militar.

Esta lucha incansable por la memoria, la verdad y la justicia lo hizo merecedor de un lugar destacado en la Comisión de Defensa de los Derechos Humanos, con sede en la ciudad de Santa Rosa.

En octubre de 2005, en ocasión de sepultar los restos de su hija en la necrópolis local, luego de haber sido hallados en una tumba anónima en el cementerio de Avellaneda, Fernando colocó una bandera argentina sobre la urna con los restos de su hija, manifestando: “Ella luchó por este país, aunque no fue la única, desde luego.

Pero pienso que si la bandera ha sido portada por asesinos, ella tiene mucho más mérito para vestirla”.

Agradecemos y atesoramos su legado que será imborrable y su eterno compromiso con la honradez y la ética, rasgos distintivos de su personalidad.

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