El documento dejó afuera reclamos de la Argentina

El G-20 buscó elaborar un texto unificado
TORONTO (De un enviado especial).- "Me van a deber una en la próxima reunión." Simpática, pero firme, la representante de los Estados Unidos se acercó, en medio del plenario del G-20, para contarles a los delegados de la Argentina y Brasil que la administración de Barack Obama apoyaba el pedido de que los ajustes fiscales en el mundo desarrollado no deben frenar la frágil recuperación económica.

Por el texto consensuado, la delegación argentina partió anoche de regreso a Buenos Aires conforme, aunque la mayoría de los pedidos que había realizado la presidenta Cristina Kirchner se incluyeron a medias o quedaron fuera de la declaración final.

Sin embargo, la confianza reside en la posibilidad de lograr antes de la próxima cumbre del G-20 en Seúl, en noviembre, líneas de acción en torno de los paraísos fiscales y sanciones a las calificadoras de riesgo, dos de los temas pedidos por la jefa del Estado.

El ministro de Economía Amado Boudou, que participó junto con la Cancillería de las sesiones en Toronto, dijo anoche a LA NACION, antes de regresar al país: "Lo más importante para el Gobierno en general y para mí, en particular, es que se haya mencionado la importancia de las redes de protección social en momentos en los que hay una ofensiva para volver a privatizar los sistemas de jubilaciones".

El documento, según Boudou, refleja la mayoría de los puntos que pedía la Argentina, aunque no se hable de medidas concretas.

"Esta era una reunión de transición, camino a Corea, pero es importante que haya reaparecido el término de los paraísos fiscales y la necesidad de controlarlos, porque para nosotros, como dijo la Presidenta, son bases de fomento del narcotráfico, el terrorismo y de especulaciones en contra de nuestras monedas", indicó.

La contracara de este logro es que el G-20 también menciona la necesidad de fortalecer la implementación de las medidas contra el lavado del dinero, tal como el GAFI le reclama a la Argentina en el documento que se cerrará a fin de este mes en París.

Eufemismos

La otra cuestión trascendente era cómo se hablaba en el documento de los ajustes fiscales implementados en Europa y la posibilidad de que esa alternativa quedara como la única visible. Allí es donde los Estados Unidos, al parecer, se sumó al pedido de China, Brasil y la Argentina, de que se hablara de "consolidación fiscal" (eufemismo de "ajuste"), pero también de crecimiento y de la necesidad de sostener la demanda y el empleo. Por lo tanto, el texto refleja ambas cuestiones, con la intención de que las medidas de austeridad fiscal no apaguen la posibilidad de una incipiente recuperación, sobre todo cuando el G-20 advierte en el texto que todavía resulta muy frágil.

En realidad, en principio, la Presidenta había esbozado que la Argentina quería un pronunciamiento en contra del ajuste fiscal, pero esa postura no tuvo acompañamiento.

Sobre la reforma del FMI que pide la Argentina, no se logró introducir el pedido argentino para que el organismo vuelva a repartir recursos entre sus socios, como en 2009.

Como todos los documentos, el de ayer también se redactó por consenso, pero eso no quita que su redacción haya insumido una fuerte discusión. Un eje controvertido fue el pedido de EE.UU. para que se mencionara el apoyo a la política de revaluación del yuan chino; en ese caso, la Argentina y otros emergentes se opusieron y el tema quedó afuera.

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