El Chaco es una de las provincias con más altos porcentajes de ausentismo docente en las aulas. El problema, no menor, afecta la calidad del proceso de enseñanza-aprendizaje y termina por provocar también el ausentismo estudiantil, sobre todo en el nivel secundario.
Frente a la situación aguda de la educación pública, el gobierno provincial sostiene y defiende el Fondo de Estímulo a la Calidad Educativa, una medida temporaria que está destinada, según reveló el ministro Francisco Romero, a atacar decididamente el ausentismo de los maestros en todos los niveles.
Las ausencias de docentes en las aulas serán precisamente uno de los temas del Consejo Federal de Educación que se reunirá el próximo martes 23, con la participación de los ministros del área educativa de todas las provincias argentinas. Los funcionarios trabajarán en un ‘programa nacional de prevención’ para combatir este problema. Y no es para menos, ya que en la Argentina el ausentismo docente alcanza al 40 por ciento en algunas provincias y representa una pérdida de cientos de millones de pesos para las arcas públicas.
‘Estamos muy preocupados por el ausentismo docente, sobre todo en la secundaria, que en algunas provincias alcanza el 20 por ciento o más, y que ocurre con mayor frecuencia en la escuela pública, por lo que impacta más en los sectores de menores ingresos’, admitió el ministro de Educación de la Nación, Alberto Sileoni, en una entrevista concedida al diario La Nación.
Según cifras oficiales, en el Chaco el ausentismo docente llegó al 29 por ciento en el primer semestre de 2009, y le costó a la provincia 250 millones de pesos. Pero en la segunda mitad del año, la cifra creció al 34 por ciento, según reveló a NORTE el ministro de Educación Francisco Romero.
Hay más: traducido a horas cátedra durante la semana, en los últimos tres meses del año pasado un alumno secundario tuvo sólo 8 horas semanales de clases sobre 35 posibles; mientras que uno primario tuvo sólo 12 horas. La falta de los docentes titulares al frente de las aulas obliga al gobierno a invertir en suplencias. "Esos 240 millones que destinamos a pagar suplencias podrían ser invertidos en otras cuestiones mucho más importantes", señaló el funcionario.
Por eso, Romero defendió la creación del Fondo Estímulo a la Calidad Educativa, una suerte de incentivo económico para que los maestros concurran a las aulas los 187 días de clases y garanticen 35 horas cátedra por semana. "Es una medida excepcional frente a una situación excepcional de riesgo pedagógico, que tiene por propósito reducir drásticamente el ausentismo", subrayó, al tiempo que aseguró que en los países donde se aplicó "funcionó muy bien en los primeros dos años".
Atacar las causas
El titular de la cartera educativa precisó que la creación del Fondo Estímulo plantea atacar las causas que provocan el ausentismo de dos maneras, con un incentivo económico y a través del Departamento de Salud Laboral. Al respecto, dijo que desde el área de Salud Laboral, creada en conjunto con la cartera sanitaria provincial, habrá un conjunto de médicos con perfil de medicina laboral y psicólogos sociales que estarán destinados a comprender cada situación y atender mejor la complejidad del trabajador docente. Asimismo, se restituyó la figura del médico a domicilio para constatar las enfermedades o para corregir si existen "abusos de licencias".
"Queremos atacar los efectos que provocan la discontinuidad pedagógica y que también ocasionan el ausentismo estudiantil, que llegó casi a un 30 por ciento el año pasado", señaló Romero. Por eso, ponderó que el gobierno destinara 110 millones de pesos durante todo el año para solventar el Fondo Estímulo, de manera que cada docente que cumpla con los 187 días de clases pueda embolsar un total de 4700 pesos. Así, en marzo los docentes "cumplidores" recibirán 200 pesos, 300 en abril y 400 desde mayo. Romero recordó que se trata de cifras remunerativas con los correspondientes aportes jubilatorios.
"Ante el ausentismo, no podíamos quedarnos de brazos cruzados", enfatizó el ministro, mientras diferenció esa situación de los paros docentes. "El ausentismo va más allá del paro", remarcó.
Preocupación
de los padres
Un informe publicado por el diario La Nación da cuenta de que el ausentismo de maestros y profesores no sólo preocupa a los funcionarios. Según el Barómetro de la Deuda Social de la Infancia, un estudio de la Universidad Católica Argentina (UCA) y la Fundación Arcor, es la principal preocupación de los padres en los grandes centros urbanos.
Para el 44 por ciento de los adultos, el ausentismo docente es el principal problema de la educación que reciben sus hijos, seguido por la indisciplina escolar (el 31 por ciento) y la violencia escolar (el 26 por ciento).
Es un tema que, además, genera roces entre funcionarios y sindicalistas. Eduardo López, secretario general de UTRE-Ctera, el gremio mayoritario que agrupa a los docentes, indicó: "Nuestros datos indican que el ausentismo docente ronda el 3 por ciento, similar al ausentismo en la administración pública. El problema es que los informes que hacen los gobiernos cuentan como ausencia a las licencias que se toman por acceder a un cargo de mayor jerarquía".
En el ámbito privado, el panorama es otro. "Es un ausentismo controlado. Como la entidad propietaria es la primera interesada en que los alumnos no sufran las consecuencias del ausentismo del docente y asegurar a los padres un servicio continuado, se controla, y cuando se trata de razones de salud, de inmediato se designa a un suplente’, opinó el director de Gestión Privada de la provincia de Buenos Aires, Néstor Ribet. "Que el docente falte no es tener clase libre: implica una interrupción del proceso de aprendizaje", agregó.




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