La educadora se desempeña desde hace 24 años en la escuela 578 de El Albardón, departamento Mitre, y no dejó de dar clases aún en medio de graves inundaciones.
La maestra rural que se desempeña desde hace 24 años en la escuela 578 del paraje El Albardón, departamento Mitre, una zona permanentemente castigada por las inundaciones, y en todos esos años nunca dejó de dictar clases, pese a los castigos de la naturaleza.
“Nunca en mi vida me imaginé esto. Nunca me sentí tan importante. Me trataron como a una reina”, fueron las primeras palabras de la maestra.
Contó que durante su estadía en San Juan estuvo siempre atendida con deferencia por los organizadores de este homenaje, y que fue notorio el salto que experimentó al pasar desde la humildad del sitio en el que trabaja, y el lujo y la fastuosidad del hotel en el que la hospedaron.
“El sábado por la tarde mantuvimos una reunión con el ministro de Educación; cada una nos presentamos y nos dijeron que podíamos hacer algún pedido. Yo tengo muchísimas necesidades, pero lo único que pedí es que me hagan mi escuela. Le expliqué que en 24 años nunca hice cerrar mi escuela por inundaciones, que siempre busqué las estrategias para que los alumnos no pierdan las clases. ‘Ya veré lo que hacemos’, me respondió”, relató Karina.
Dedicatoria
Al momento de destacar la importancia del premio, la docente dijo que “en primer lugar”, se lo dedicaba a sus hijos y a su madre. “Yo desarrollo mi trabajo en la escuela por ellos. De lunes a viernes estoy en la escuela, sábado y domingo estoy en casa pero a medias, porque el sábado hago compras para la escuela, así que sólo el domingo puedo dedicarles a mis hijos. Uno va perdiendo casi su vida. Mis mejores años los dejé en mi escuela”, comentó.
Del ministro Sileoni destacó su humildad, y comentó que cuando dio su discurso, dejó de lado lo que tenía escrito y que dijo que hablaría “con el corazón”.
“Allí dijo que había maestras que habían estado en las inundaciones, y eso me llenó de orgullo. Dijo cosas muy hermosas pero lo que más me emocionó fue que se acordó de mi escuela y de mi situación”, relató.
Entre tantas anécdotas recordó que el sábado mientras estaban cenando llegó al lugar el gobernador de San Juan, José Luis Gioja, y que saludó a cada una y se quedó a participar de la cena. Ayer les regaló un poncho a cada uno de los docentes premiados.
“Vine en colectivo y cuando les dije que había viajado muchas horas, todos se admiraron, pero les comenté que de andar entre el caballo y la canoa, no me hacía nada tantas horas en un coche tan cómodo. Ustedes de EL LIBERAL saben mejor que nadie la situación que viví en mi escuela durante las inundaciones, y en lo personal creo que ésta es una de las experiencias que nunca voy a volver a vivir. Fue algo tan importante sentir que nombren a mi escuela578 de El Albardón departamento Mitre, y este premio es gracias a toda mi gente. Una maestra en mi situación, nunca pudiera haber hecho lo que hicimos sin el apoyo de la comunidad, de mis alumnos, mis ex alumnos”, dijo finalmente.

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