Por Alcadio OñaSanta Cruz tiene las cuentas fiscales al rojo vivo. El gobernador Daniel Peralta quedó inmerso en una crisis política, cuando una revuelta de empleados públicos le trabó el recorte a las jubilaciones y renunció medio gabinete. No es poco, pero a la vez muestra algunos indicadores socio económicos que parecen envidiables , según el Mapa Laboral del Ministerio de Economía que, aun cuando llegue al primer trimestre de 2011, es una radiografía hoy vigente.
En la provincia de los Kirchner se pagan los salarios privados más altos del país : $ 8.552 promedio por mes, contra una media nacional de $ 4.633. Superan a los 5.571 de la Ciudad Autónoma y, en cerca de tres veces, a los de Santiago del Estero, que están en el piso de la pirámide.
Pesan, ciertamente, los sueldos de petroleros y mineros, ubicados lejos del resto en el escalón superior. Y también los adicionales por situación geográfica o condiciones laborales. Aún así, pasan en más de 1.000 pesos a los de las vecinas Chubut y Neuquén, otras dos provincias petroleras, y a los de la también lindante Tierra del Fuego, donde reina el ensamble de electrónicos con piezas importadas.
La tasa de desocupación general está en el 7,2 %. En Santa Cruz no alcanza ni a la tercera parte: es del 2,3 %, como decir que prácticamente no hay desempleo .
Allí el trabajo en negro roza el 18 % y, junto al de Tierra del Fuego, conforma el par de registros más bajos del país. Equivale a casi la mitad del promedio y está muy distante del 44 % de Santiago del Estero o el 43 % de La Rioja y Corrientes.
La pobreza es poco menos que inexistente y directamente inexistente la indigencia . Se sabe que, a partir de dibujar el costo de la canasta familiar, el INDEC también manipula estos indicadores, pero los manipula por igual para todo el mundo: en Chaco, por ejemplo, el índice de pobreza arroja el 18 % y un 16 % en Corrientes.
Desde luego, el empleo público hace un aporte considerable al cuadro completo . Y para nada es una cuestión secundaria.
Tal vez, tanto número pueda fatigar. Aunque sirven para pintar la doble faz de una provincia en la que, a menudo, asoman el sello K y la subordinación al poder central .
Hasta 2004, la plantilla del Estado santacruceño se mantenía estable en alrededor de 13.365 trabajadores. Pero entre ese año y 2009 aumentó un 43 %: en realidad, corrió pareja a las de otras provincias.
El punto está en que, durante el mismo período, el gasto en personal trepó nada menos que un 400 % .
Y el correlato se advierte en los sueldos de los empleados públicos . Con aguinaldo incluido y otra vez en base a cifras oficiales de 2009, el promedio canta $ 6.135 mensuales. Desborda en 1.800 pesos a los de la vecina Chubut; en 2.400 a Buenos Aires y en casi 3.300 a La Rioja. Sólo pierde con Tierra del Fuego.
Si no se acentuó, podría afirmarse que el escenario sigue igual.
Como es obvio, hay remuneraciones por encima y por debajo de los promedios. El punto, claramente en Santa Cruz, es la amplia brecha que separa a los estatales de petroleros y mineros: allí anclan las recurrentes demandas de los gremios docentes y de empleados públicos.
No es el caso apuntarle a los salarios, sino al desmanejo de las finanzas provinciales. Un dato elocuente es que arriba del 72 % de sus recursos totales proviene de la coparticipación tributaria , o sea, de los impuestos nacionales y de lo que de esa torta le ceden otros Estados.
Así sea extenso, vale reproducir el comentario extraído de un informe del Ministerio del Interior: “Las provincias que financian la mayor parte de su gasto con recursos propios estarán menos sujetas a los vaivenes de los ingresos de origen nacional y de los recursos de capital. Y, por consiguiente, tendrán un mayor grado de independencia en sus decisiones ”.
Casi ni hace falta decir que el párrafo le cuadra redondo a Santa Cruz, detrás de Tierra del Fuego, la número 2 en el ranking de coparticipación por habitante . Recibe el doble largo de lo que va a Salta, Misiones y Tucumán: nada ricas, por cierto.
Suele decirse que pertener tiene sus privilegios. Y se comprueba, notoriamente, en el modo como son distribuidos los fondos de Vialidad Nacional para construcciones nuevas y mejoras.
En los últimos cinco años, la provincia de los Kirchner fue beneficiada con $ 3.208 millones, siempre por encima del monto que tenía presupuestado. Al decir de un economista no K: “Todos los caminos conducen a El Calafate”.
Se sobreentiende que, unas más, otras menos, todas las provincias necesitan rutas, caminos e infraestructura para el turismo. Sólo que las diferencias abruman .
Sin ir demasiado atrás, en 2011 Santa Cruz obtuvo $ 889 millones, contra 341 millones de Chubut; 205 millones de Corrientes y 152 millones de Tucumán. En el año de las elecciones presidenciales, únicamente fue superada por Buenos Aires. También ganó con otras partidas nacionales, como las destinadas a obras sociales básicas.
Antes de que ella y Néstor escalaran a la Presidencia, Cristina Kirchner se quejaba por la muy desigual distribución de los recursos nacionales. Y solía rematar con una frase bien vigente: “Dios está en todas partes, pero atiende en Buenos Aires ”.


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