Uno de los cuatro directores de la Corporación, José Ignacio Ortiz Amaya, fue nombrado director en Nación Seguros el 23 de junio. Pero su relación con el Gobierno nacional viene de antes. En 2008 fue uno de los principales lobbistas enviados por el ministro de Planificación, Julio De Vido, para las gestiones del Tren Bala en París. Muy cercano al senador Eric Calcagno, hoy es un caso del Güinness: funcionario de Cristina y Macri al mismo tiempo.
En la nómina de autoridades de Nación Seguros que aparece online, Ortiz Amaya no figura como director; esto porque la designación se publicó en el Boletín Oficial hace apenas dos semanas, el 23 de junio. Amaya fue elegido director titular hasta el 30 de junio de 2012 en la reunión de asamblea del 19 de mayo.
La incompatibilidad sería solo política. Según explicó un abogado especialista en cuestiones administrativas a LPO, la ley nacional de empleo público y un decreto nacional de incompatibilidades no inhabilita a una persona a mantener más de un cargo público, siempre y cuando no exista una superposición horaria. Más aún, cuando se trata de una Sociedad Anónima como el caso de la Corporación Puerto Madero.
La vinculación de Ortiz Amaya con el kirchnerismo se remonta a los años en que Eric Calcagno, hoy senador nacional por el Frente para la Victoria, fue enviado como embajador argentino a Francia en reemplazo de Rafael Bielsa. En esa oportunidad Ortiz Amaya viajó a Europa para asistir a Calcagno y más tarde, en enero de 2008, integró el equipo económico del funcionario que asumió como Subsecretario de Pymes, tras pedir licencia en la Cámara Alta.
Según cuenta PERFIL en un artículo publicado en 2008, Ortiz Amaya percibía como ministro de la Embajada un salario de 7.500 dólares mensuales. Su nombramiento habría generado el regreso a Buenos Aires de un funcionario de carrera y la discordia que despertó el caso fue tal que en 2006 Amaya abandonó a Calcagno, aunque no a Francia.
Tiempo después, regresó a París, pero esta vez fue otro kirchnerista el que le dio instrucciones. Volvió a Francia nombrado por De Vido con un salario más abultado y la responsabilidad de gestionar inversiones en infraestructura, energía y transporte. Su retorno a Buenos Aires coincidió con el de Calcagno y la firma del acuerdo entre la presidenta Cristina Fernández y la empresa que construiría el tren Bala, Alstom.
Su llegada a Nación Seguros se dio de la mano de otro ultrakirchnerista, Rafael "Dengue" González, como llaman jocosamente en el gobierno al titular de la empresa, por su pasado como ministro de Economía del Chaco de Jorge Capitanich.
Como se ve, al menos una persona en la política ha logrado el milagro de unir el agua y el aceite ¿O será que no son tantas las diferencias entre el kirchnerismo y el PRO?





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