Realizaron una inspección ocular en la casa del doble homicidio y llevaron al albañil que estuvo trabajando allí para que diera precisiones sobre dónde estaba el hachuela que se usó para matar a Vicente y a su hija Estela Morales.
La jueza Sonia Martín y la Policía Criminalística revisaron minuciosamente ayer al mediodía la casa de la calle Juan José Paso 128 del barrio Del Trabajo. En la noche del lunes, Vicente Morales, de 83 años, y su hija Estela de 54 fueron brutalmente golpeados con un elemento contundente con poco filo. Luego se determinó que había sido una hachuela, propiedad del albañil que trabaja en la casa. El hombre estaba levantando paredes en la parte de adelante de la vivienda y dejó unas herramientas. Ayer le indicó a la jueza Martín dónde había quedado el hachuela. Después del procedimiento, la funcionaria dialogó con los periodistas y manifestó que "se refuerza la hipótesis de que el asesino es alguien cercano a la familia".
El viernes, los investigadores peritaron un Peugeot 206 que estaba secuestrado. El automóvil fue trasladado a Neuquén. En un galpón que garantiza oscuridad, los forenses buscaron manchas de sangre con el método que se aplica utilizando el liquido "bluestar". Sin embargo no hallaron restos de material genético. El auto pertenece al novio de la nieta de Vicente Morales, que fue investigado aunque el resultado de la pericia lo quita de la escena del crimen.
Se sospecha que el asesino ingresó después de las 19 y que cometió los crímenes entre esa hora y las 22. Atacó a Estela y después se encontró a Vicente en el garaje. La autopsia reveló que las víctimas recibieron múltiples golpes en la cabeza y que murieron producto de la fractura de sus cráneos.
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