Dónde iremos a parar si se apaga la terminal

En la zona del Mercado Sur todos están que trinan por la voluntad del Gobierno de cerrar la Terminal de Minibuses. Denuncian presiones de la Fetap.
El empleado apenas puede pasar entre las mesitas con semejante encomienda que tiene que subir a la bodega de la unidad de Fonobus. Por suerte María Luisa corre la caja con bijouterie que está por despachar para San José de la Dormida y entonces el pedido sale.

La señora está esperando a que salga el diferencial para el norte cordobés, porque ahí tiene varias clientas de su actividad, la venta directa. Desde Córdoba despacha sus envíos, y así se gana la vida.

Algo parecido es lo que hace Silvia, pero a diferencia de María Luisa, ella es la que viaja, acompañando sus paquetones con productos textiles, algo de accesorios, y también compras por encargo. Ella vive en San Francisco del Chañar, pero al menos una vez al mes pasa por la terminal de minibuses ubicada detrás del Mercado Sur, junto a la zona de mayoristas. Llega temprano, recorre esas cuadras, busca precios, compra y se lleva todo para vender en sus pagos.

De hecho ambas se conocen. Porque en realidad hay un gran movimiento de personas, la gran mayoría del interior cordobés, que se encuentran ahí en el subsuelo del Mercado, cuando están despachando sus envíos, sacando sus boletos de regreso, o comentando las buenas compras que lograron hacer.

Ni hablar de los estudiantes universitarios del interior, que cruzan ese “límite geográfico” de Nueva Córdoba que es la bulevar Illia, para estar ya a las puertas del colectivos que los llevan de regreso a casa.

El temido cierre. Todo ese movimiento, que se ha venido tejiendo durante los 16 años que lleva de funcionamiento, podría desaparecer en breve si la Provincia cede ante las presiones de la Fetap y avanza en desactivar la Terminal de Minibuses.

“Estamos muy preocupados, porque por este lugar pasan más de cuatro mil personas por día. Hay 100 puestos de trabajo que se perderán si cierran la terminal”. Las palabras pertenecen a Cristian Alessandrini, concesionario de la terminal, pero también el hombre que junto a un hermano convirtió un tugurioso subsuelo que era depósito de trastos de todas las dependencias municipales, en un dinámico punto de logística de pasajeros hacia todos los puntos de la provincia.

“Este lugar estaba lleno de mugre y cuando cerraban los comercios la vereda de atrás se convertía en una plaza de borrachos. Cambió muchísimo el sector desde que pusimos en marcha esta terminal, y de esto se beneficiaron todos”, cuenta.

A sus dichos los corrobora no sólo la nota que la Cámara de Comerciante Mayoristas envió al ministro de Transporte, Dante Heredia, advirtiéndole sobre la “magnitud de los perjuicios económicos, turísticos y culturales que ocasionaría el eventual cierre”. También lo ratifican en primera persona los comerciantes del sector, quienes ven con preocupación la posibilidad del cierre.

Uno de ellos es Leonardo Orsán, de Cotillón Todo Fiesta, ubicado a sólo media cuadra, en Ituzaingó 363. “Acá más de la mitad de la clientela son gente del interior, que viene, compra y se vuelve. Yo le calculo un 70%”, asegura, agregando que también ellos mismos realizan envíos a distribuidores en otros puntos de la provincia. “Si se va la Terminal –sostiene–, va a haber muchos comercios que tendrán que cerrar”.

En el Mercado Sud. Escaleras arriba, la preocupación la tienen los locatarios del mercado, para quienes el flujo de la terminal de minibuses se convirtió en el principal capital comercial. “Esto le ha hecho muy bien al mercado”, asegura Alejandro Andreani, quien regentea una carnicería familiar con 45 años de presencia en ese lugar. “Van a hacer un gran daño si lo cierran”, sostiene.

Lo mismo asegura Osvaldo, de la pescadería, quien no duda en advertir el “huecazo terrible” que le ocasionarían a la actividad de todo el mercado. Aunque ambos comercialicen perecederos, aseguran que mucha gente del interior les compra. “Vienen con la conservadorita y se llevan congelados”, cuenta el pescadero.

¿Se entregará tan fácilmente todo ese ecosistema comercial que desde hace 16 años logró transformar una zona deprimida? Daría la impresión de que aquí no concluye la “resistencia” al cierre. En esa zona del Mercado Sur arrancaron con una volanteada, pero ahora la intención es comenzar a juntar firmas. La historia parece prometer otros capítulos.

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Las motivaciones de la avanzada

Se escuchará hablar de “reordenamiento”, de “regularizar”, de “unificar”, cuando se le pregunten a los diferentes actores acerca de las motivaciones para cerrar una terminal que usuarios y comerciantes adoran.

Lo dirá con claridad Osvaldo Carbonari, de la Asociación de Empresarios del Transporte (Asetac) al hablar de que “se debe resolver el caos del tránsito unificando todo en las dos terminales”. Con un criterio similar analizará la situación Juan Pablo Cardeilhac, secretario de Tránsito y Transporte del Municipio, al admitir que “si bien el movimiento comercial entra en el análisis, no es lo que define la situación”, asegurando como “indudable” que la presencia de la terminal “genera dificultades en el tránsito”.

Pero lo cierto es que por detrás de estas apreciaciones parece subyacer una interna entre las propias empresas. Las que no tienen presencia en esa terminal acusan de “competencia desleal” a las que sí están.

Y la destinataria principal tiene nombre y apellido: Fonobus, transportista que creció desde el servicio diferencial y se hizo fuerte en el Mercado Sur.

Las otras. Pero detrás de ella entran otras empresas más chicas que también se apoyan en ese nicho geográfico, captando a una gran cantidad de pasajeros casi en pleno centro, que en el uno a uno de la Terminal tal vez no podrían disputar. Claro que en el concierto de Fetap o Asetac, esas empresas no tienen demasiada voz para defender sus intereses.

¿Qué dice el gobierno provincial a todo esto? Por ahora no hubo forma de obtener palabra del ministro de Transporte, Dante Heredia.

Tal cosa no significa que no esté al tanto del tema. Mientras termina de activar los complejos engranajes del Boleto Educativo Gratuito, que deberá estar listo para el último día de febrero, y en el que se mueven millonarias cifras que la provincia pagará a las empresas de transporte, también Heredia se hizo tiempo para convocar a su despacho a Cristian Alessandrini (concesionario del subsuelo) quien le llevó su preocupación el miércoles por la mañana.

“Quedó claro que lo que quiere es llenar como sea la Terminal nueva”, dijo Alessandrini algo desahuciado con la reunión, sospechando que el Gobierno es más proclive a acceder al pedido de la Fetap que a conservar el movimiento comercial de esa zona del centro cordobés.

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