Dómina: Aspiro a representar al mejor peronismo

El postulante del Frente Cívico espera cosechar votos del PJ, la UCR e independiente. Se diferenció claramente del gobernador electo, José Manuel de la Sota.
Dómina eligió la Compañía de Jesús para la foto de la entrevista. “Es el símbolo del nacimiento de la historia de Córdoba”, dijo.

Puntual para la hora de la entrevista, distendido y con respuestas pausadas, el candidato a intendente del Frente Cívico, Esteban Dómina, se entregó a una charla con Día a Día en la que contó por qué volvió al ruedo político de la mano de Luis Juez, sus orígenes en el peronismo y sus diferencias con José Manuel de la Sota. Muy claro en decir que no hay que tocar el precio del boleto urbano en 2012, se definió como el “mejor” representante del PJ en esta campaña.

–Juez contó varias veces que fue a buscarlo a su casa para que sea candidato y que Usted le decía que no. Hasta que lo convenció...

–Sí, fue así. Yo tengo una vieja amistad con Juez y es cierto que él me llamó. Cerca de las fiestas del año pasado, le dije: “Luis, dejemos que pasen las fiestas”. Le fui corriendo el arco, en una palabra. Pasaron varios meses. Al final me convenció que tenía que volver al ruedo político. Sus palabras fueron: “La ciudad te necesita, y yo te necesito para que mejoremos la política”. Y la verdad que había terreno fértil para eso.

–¿Qué lo convenció entonces para aflojar y ser candidato?

–La política para mí, naturalmente, no es algo nuevo. Tengo 59 años y 40 de política en distintas etapas de la historia argentina. Comencé cuando tenía 17 años y llegué a Córdoba a estudiar a la Universidad Nacional. La política siempre fue parte de mi vida. Ahora estaba retirado de la política activa simplemente porque estaba distanciado del PJ de Córdoba, que es mi espacio natural. Pero la posibilidad de volver a la política siempre es tentadora porque es mi vida. En 2003, cuando yo ya había renunciado al Ministerio de Economía, me presenté como precandidato a intendente, pero no hubo internas. No me dieron la posibilidad de participar. Desde entonces tengo cerradas las puertas de mi partido y por eso hoy represento otro espacio.

–Hay quienes dicen que por haber estado al lado de De la Sota, le conoce bien las costillas. ¿Eso le serviría para ser intendente?

–Yo soy peronista y quedó claro que no voy a renunciar a ese identidad y Juez lo aceptó de buen agrado. Yo imagino una relación, sabiendo que De la Sota será gobernador, muy buena conmigo, madura. Los dos somos personas mayores. Ambos somos pragmáticos en el sentido de entender la realidad, y si la realidad indica que es él el gobernador y yo el intendente, aceptaremos ese marco. Una relación provechosa para los vecinos de Córdoba. Lo que sí, voy a plantear las cosas de otra manera a como las planteó el intendente Giacomino con el actual gobernador Schiaretti. Porque hubo casi una intervención de la Provincia a la Municipalidad, en la ciudad. Porque hizo obras que no son las prioritarias. Voltea la Casa de Gobierno, hace un Centro Cívico, arregla la zona céntrica, pero no se ocupa de otras obras que son las que quiero pactar. Tiene que haber un marco de prioridades: no quiero un faro, quiero una mano para pavimentar, para red de gas. Basta de obra estética para cortar cintas y poner en carrera a familiares candidatos.

–¿Por qué se fue del PJ habiendo sido funcionario de De la Sota? Y cómo hace para diferenciarse de los otros candidatos peronistas, como Campana y Riutort.

–Yo tengo una larga trayectoria en el peronismo de Córdoba, tan larga como la de De la Sota, arrancamos en la misma época, pero en carriles diferentes. Tengo una foja de servicios que puedo ponerla a consideración de la ciudadanía, ocupé muchos cargos en representación del peronismo, fui senador, presidente de la Cámara de Senadores, diputado nacional, y por breve tiempo ministro de Economía de De la Sota. Fui funcionario del Gobierno nacional, presidí el Bice. Campana es el candidato oficial del peronismo, pero no está reconocido por la base peronista porque se afilió fruto de la necesidad hace muy poquito, y Riutort, con su accionar, favoreció mucho a las divisiones y al enfrentamiento. Con ella hay muchas cuentas pendientes desde el peronismo. Yo aspiro a representar al mejor peronismo y a cosechar adhesiones de otros espacios.

–En cuestión de obras, ¿cuáles son prioritarias para Córdoba?

–Tenemos un plan cuatrianual, en el que hay una agenda de obras: como pavimento, alumbrado, desagües, obras viales, de saneamiento. En cloacas, hay que hacer la segunda etapa con la ampliación de Bajo Grande y la extensión de la red con financiamiento nacional. Además, vamos a levantar 30 dispensarios, cuatro colegios secundarios técnicos, y agregaremos 100 colectivos a la Tamse.

–¿Cómo deja la administración Giacomino?

–Es una Municipalidad venida a menos en el plano financiero, material y operativo. La realidad es que no hay mantenimiento. Toda la infraestructura municipal está en franca decadencia, y desde el punto de vista operativo hay graves problemas de coordinación e incapacidad de gestión. Hay que darla vuelta como a un guante.

–¿Cómo haría funcionar al transporte?

–Necesitamos fortalecer el sistema de transporte público. En 1986 cortaba un millón de boletos, 25 años después unos 500 mil diarios. Hay que desalentar el uso del vehículo privado y fortalecer el transporte público. Vamos a implementar un nuevo modelo con un rediseño del sistema. Licitación de las dos concesiones vencidas de Coniferal y Ciudad de Córdoba. Tamse permanecerá en la órbita municipal y vamos a implementar recorridos para conectar los barrios. Vamos a congelar el precio del boleto durante un año.

–El Suoem aparece como el “cuco” de la campaña. ¿Cómo se imagina la relación con Daniele?

–Ambos somos setentista, y nos conocemos personalmente. Hay entre nosotros una amistad y un respeto, por lo tanto, soy optimista. Pero Daniele no es el dueño del Suoem, ni yo de la Municipalidad. Tenemos que encontrar un mecanismo de diálogo.

“Soy un escritor de toda la vida”

Esteban Dómina es único hijo. Nació en Las Varillas, pero su infancia y adolescencia la pasó en San Francisco, donde vivió con sus padres. A los 17, llegó a Córdoba para estudiar. Su vida se centró en la militancia en el peronismo y después llegaron sus tres hijas mujeres. Hoy tiene tres nietos.

Lee varios libros al mismo tiempo y se dedica a escribir en Agua de Oro. Actualmente vive en 9 de Julio y Cañada. “Leo mucho y no sigo una sola línea. Uno va aprendiendo y va tomando de cada cosa que lee. Soy un escritor aficionado de toda la vida y de pibe participaba en los concursos literarios. En 2003 tomé un receso obligado en el peronismo, y encontré un espacio en mi vida privada que me permitió trabajar. Tuve una producción literaria importante”, expresa Dómina, quien lleva editados ocho libros.

En estos últimos años cosechó amigos de otros ámbitos de vida. “He tenido muchas satisfacciones. Más trabajo me dio el libro de Santiago Derqui, un personaje de Córdoba olvidado, pero me gusta también la serie Morir en Grande”, comentó en su repaso literario. Cuando puede, se sienta en la computadora: abre Google, la web de la Real Academia Española y el word, y empieza a escribir.

Se autodefine como peronista “desde casi toda la vida”, pero se siente en sintonía también con otros referentes latinoamericanos, como Ricardo Lagos, Lula da Silva y Tabaré Vázquez. “Me gusta este resurgir de líderes comprometidos con la democracia”, contó Dómina, quien tiene un apego por la presidenta Cristina Fernández.

En sus tiempos libres aprovecha para jugar al tenis con amigos. Al final de la charla, insiste en que su edad (59 años) le permite estar en el punto justo para ser intendente. “Estoy en la madurez de mi vida, no aspiro a la Intendencia como un trampolín para otra cosa. Quiero poner al servicio de la ciudad todo lo que aprendí a lo largo de mi vida, mi capacidad, experiencia y honestidad”, expresó.

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