La subida del dólar aliviaría la competitividad exportadora, pero los economistas aseguran que la solución es atacar la inflación.
Según datos provistos por el economista jefe del Instituto de Estudios de la Realidad Argentina y Latinoamericana (Ieral), Gustavo Reyes, en todo 2011 el ritmo de devaluación promedio mensual fue del 0,7%, y entre enero y noviembre de este año ya llega al 1%. “Si se toma como referencia lo ocurrido en los últimos cuatro meses (agosto - noviembre), la devaluación llega al 1,2% en su promedio por mes”, indicó.
Para explicar los motivos del crecimiento del ritmo devaluatorio, Reyes hizo un repaso de lo ocurrido en los últimos años.
“En 2011 la inflación fue del 23%, mientras que el peso se devaluó un 8%. Condiciones similares sucedieron también años atrás, dando como consecuencia un dólar barato, baja competitividad para los exportadores e importaciones muy baratas”, indicó Reyes.
“Ante esta situación se debía devaluar más rápido o vender muchos dólares. Ninguna de estas soluciones parecían convenientes para el BCRA y allí nació el cepo cambiario”, continuó el experto.
“Se formó así una situación complicada para los exportadores que, además de sus problemas de rentabilidad, debían competir con productos importados que resultaban más baratos, lo que dio origen al cierre de las importaciones”, señaló Gustavo Reyes.
Coincidió con el análisis el economista Sebastián Laza, quien explicó además que “la inflación en pesos se convirtió en inflación en dólares para los exportadores”.
En conclusión, una inflación mucho más alta que la devaluación puso en jaque la supervivencia de muchas empresas exportadoras del país, cuyos costos son cada día más altos y la competitividad menor. “Para contrarrestar el problema, el Banco Central aceleró el ritmo de devaluación, intentando acercarse a la inflación”, comentó Laza.
No obstante, los economistas no consideran que ésta sea una solución. “El ritmo de devaluación de 2012 será cercano al 14%, pero la inflación sigue siendo del 25%. Se acorta la brecha y por tanto la caída de rentabilidad de los exportadores se produce a menor ritmo, pero sigue cayendo”, remarcó Sebastián Laza.
Estuvo de acuerdo Gustavo Reyes, quien aseguró que “la verdadera solución es atacar el origen del problema, que no es la devaluación sino la inflación”.
“Al devaluar el peso a mayor ritmo se logra aliviar un poco a los exportadores, pero se corre riesgo de generar más inflación”, sostuvo el economista del Ieral.
La brecha con el blue
En julio, con un dólar oficial a $ 4,65 y un marginal a $ 6,70, la diferencia entre ambos llegó a ser del 44%. Sin embargo, el dólar informal se aplacó algunos centavos en los meses siguientes y desde setiembre permanece estancado en $ 6,40.
Con la decisión del Gobierno de acelerar el ritmo de devaluación, la brecha comenzó a acortarse, llegando hoy a 30%. Según los economistas, a fin de año el dólar oficial podría llegar a los $ 5 y así acercarse aún más al paralelo. Si bien reconocen que durante la temporada vacacional la moneda informal podría subir su precio, luego volvería a estabilizarse.
Para el economista Daniel Garro, de Valor Estudio de Economía, la estabilidad del dólar blue no responde a una falta de demanda. “En ese caso bajaría su precio”, justificó.
En cuanto a la iniciativa del Gobierno, Garro opinó que “la intención es que la tasa implícita existente entre el dólar blue y el oficial, sea menor que la tasa de interés del mercado financiero, que hoy ronda el 15% como piso”.
“Esto sucede debido a que el propio gobierno incentiva una tasa real negativa con política monetaria expansiva por medio del impuesto inflacionario que en la actualidad ya supera el 30% anual”, agregó.
Para Daniel Garro, el ritmo devaluatorio de 2013 dependerá de la inflación que la ciudadanía esté dispuesta a tolerar.

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