Un PD dividido busca consolidar líderes para resurgir

El quiebre con el PRO en las elecciones de Capital separó a De Marchi de la actual conducción. Parisi prefiere apostar por la gestión y Difonso está cansado de mirar siempre hacia afuera.

En las elecciones de junio del 2009 el PD no superó el 14% y, entonces sus partidarios se plantearon reforzar el poder territorial ya que habían perdido 10 concejales y 2 legisladores. Sin embargo, las elecciones de Capital y el quiebre del acuerdo con Mauricio Macri metieron la cola.

Así los intentos por rearmarse quedaron a mitad de camino: dos intendentes que se paran en lugares distintos y hasta lejanos al partido, sumado a una conducción que ganó las internas pero que se bifurcó sin posibilidades de reunirse, forman el combo de un Partido Demócrata que parece desdibujarse en la escena política.

Al menos cuatro patas tiene la mesa del PD pero con objetivos y pensamientos diferentes que han hecho tambalear al partido, escaso de referentes fuertes en los últimos tiempos. Así, mientras muchos ya piensan en las próximas elecciones y hasta lanzan nombres tentativos para candidatos a gobernador, los demócratas aún navegan en la incertidumbre.

La publicación en los diarios de un aviso publicitario del interbloque federal PD PRO -el día del Bicentenario- firmado por Omar De Marchi y Gabriela Michetti -diputada por la ciudad de Buenos Aires- sin que los demócratas estuvieran avisados, terminó de remover las aguas.

La conducción sintió la provocación de De Marchi mientras que Omar Parisi -intendente de Luján a quien se relaciona con el justicialismo- proclamó no estar en el sector liberal del partido. Desde San Carlos y como viejo antagonista de la conducción actual, Jorge Difonso pidió reconstruir las bases de un partido provincial antes de hacer acuerdos nacionales. Una historia larga en la que las coincidencias, por ahora, son más discursivas que reales.

Es que en líneas generales, todos los sectores coinciden en la necesidad de rediscutir aliados y objetivos así como en la importancia de fortalecer referentes que se muevan dentro del marco orgánico sin personalismos excesivos. Del mismo modo, todos dicen que se someterán a la decisión partidaria final. Pero eso es algo que parece bastante difícil de alcanzar.

La gama de las alianzas

Una de las discusiones pasa por el fortalecimiento de su identidad provincial y tradicional. La necesidad o no de llevar un candidato a presidente gracias a una alianza con partidos nacionales es otra de las discusiones que se agrava por los posibles aliados en danza. Antes de las elecciones de Capital uno de los amigos "naturales" era el PRO debido a la afinidad ideológica. Ahora, no lo descartan, pero todos saben que después del quiebre no será fácil volver a conversar y si se hace, habrá que hacerlo en otros términos.

"Por la nueva ley de partidos, el PD no puede quedar aislado", afirmó De Marchi quien defiende la unión con Macri y agrega al justicialismo disidente como otro posible socio dentro de la "derecha moderada". "Hemos tenido reuniones informales con el PJ disidente (encabezado por Francisco De Narváez y Felipe Solá) y con Esteban Bullrich entre otros", admitió el vice presidente del partido y actual conductor, Andrés Grau.

Para Carlos Aguinaga, senador provincial, es importante ubicarse con grupos afines desde el punto de vista ideológico en la derecha moderada. "Dentro de las formas de hacer política hay matices dentro del partido que van a quedar resueltos en el mediano plazo", advirtió Aguinaga quien está convencido de que las elecciones de concejales de la Ciudad fueron el puntapié inicial para la recuperación partidaria.

Además de Macri, Bullrich y Solá algunos gansos mencionan -con desdén- al kirchnerismo debido a la cercanía de Parisi con el gobernador Celso Jaque. Sin dar nombres, De Marchi aclaró que el PD "está en el otro extremo de Kirchner y eso es el gobierno provincial".

"Mi relación no es con el PJ sino con su gestión. Institucionalmente, me tengo que refugiar en la gestión municipal debido a que el partido no genera, por sí mismo, actividades ni de oposición ni de acompañamiento", se justificó el lujanino.

"A los que me quieren ver muy justicialista, yo les puedo responder que hay otros que son muy liberales", dijo al mismo tiempo que aseguró que cuando el partido decida los próximos pasos él va a ser el primero en acompañar; algo que pocos dudan. Parisi cree que la discusión es buena pero que la concreción de internas marcarían el "certificado de defunción del PD".

Difonso, el otro intendente, cree que buscar aliados nacionales antes que reconstruirse hacia dentro es el error que -en los últimos diez años- ha llevado a caer cada vez más en las preferencias del electorado. "Se quiere empezar a construir una casa por el techo", graficó. Agregó que las divisiones partidarias se deben a los encolumnamientos a nivel nacional.

Sin candidatos

Después de la conducción de De Marchi -a quien siempre lo acusaron de personalista- no han sobresalido referentes fuertes y, los que hay, representan diversos pensamientos dentro del PD. "Cada uno hace un aporte importante pero ninguno tiene la fuerza necesaria para salir adelante por sí solo", sostuvo Alberto Sánchez, ex diputado demócrata con alta participación en el partido.

Cuando se habla de liderazgos, quienes son afines a De Marchi se quejan de su desplazamiento ya que, al menos él, marcaba un ritmo claro y "contundente". Del otro lado, están los que admiten la "complicada" situación a pesar de los esfuerzos de la actual dirigencia por juntar a todos. También, hay quienes creen que los intentos de la conducción no redundan en nuevos liderazgos debido a los "compromisos con la vieja política".

Aldo Vinci, presidente del bloque de Diputados, cree que el apoyo en una sola figura puede llevar a triunfos o fracasos rotundos por lo que no es bueno confiarse.

Aguinaga, Parisi, De Marchi y Difonso podrían estar en la lista de candidatos ya que son los que sobresalen. Pero ninguno tiene el posicionamiento ni el respaldo interno para eso. Aunque no lo digan en voz alta, los postulantes no pretenden dejar los lugares adquiridos para tirarse a una pileta vacía de contenido y sustento político. Así, algunos creen que el candidato podría ser un extrapartidario y, por qué no, algún empresario con inquietudes públicas.

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