Divide a Pro la probable unidad con el peronismo disidente

Algunos dirigentes dicen que crecerán sus chances el año próximo; otros desconfían del PJ
En el macrismo saben que las chances de su jefe político en las presidenciales de 2011 disminuirán de forma directa sin una confluencia con el PJ antikirchnerista. Pero muchos dirigentes de Pro aseguran que para seguir "representando lo nuevo" les conviene estar lejos, bien lejos, de los caciques peronistas que se reunieron el miércoles último en el Senado y se prometieron un futuro en común.

Por lo menos en lo inmediato, y por decisión del propio Macri, no habrá fotografías que lo muestren junto a Eduardo Duhalde, Carlos Reutemann, Francisco de Narváez o Felipe Solá. Cerca del jefe de gobierno reconocen que la intención de voto puro de Pro en una eventual elección presidencial fluctúa "entre un 10 y un 15 por ciento". Pero meditan sobre la conveniencia de unirse a figuras políticas desgastadas.

En realidad, la foto de los peronistas disidentes reavivó una división latente en Pro: por un lado, aquellos dirigentes que, como la diputada Gabriela Michetti, tienen una posición refractaria a lo que denomina "ciertas prácticas" del peronismo, dentro y fuera de Pro. Por otro, dirigentes que provienen de la UCR y del propio PJ, que reivindican su "militancia política" y le achacan al sector de Michetti (y por elevación al propio Macri) cierto desdén por las estructuras partidarias.

Condiciones

Desde Washington, Michetti dejó a LA NACION sus impresiones sobre una eventual unidad. Expresó su apoyo a la confluencia "mientras se mantenga claro que el proyecto Pro de construir una propuesta a nivel nacional para 2011 es un plan con identidad propia y no va a subsumirse dentro del peronismo". De todos modos, la virtual candidata a suceder a Macri como jefe de gobierno porteño sostuvo: "Todo lo que ayude a unir, a integrar, a construir y a generar más esperanza en la gente me parece muy positivo".

El peronista Humberto Schiavoni, jefe de campaña de Macri y de excelente vínculo con distintos dirigentes del espacio como Ramón Puerta, osciló entre la cautela y cierto optimismo. "El acuerdo para nosotros es neutro. Hasta fin de año, vamos a seguir consolidando Pro en todo el país, pero tenemos vocación de construir, no de dividir", afirmó Schiavoni, que acompañó a Macri en su gira de dos días por Entre Ríos. El jefe de Gabinete porteño, Horacio Rodríguez Larreta, fue en el mismo sentido. "No le cerramos la puerta a nadie. Pero construimos lo nuestro." El legislador Enzo Pagani, leal al jefe de Gabinete, fue enfático. "Es bueno que el PJ se ordene para intentar un proyecto alternativo al kirchnerismo", afirmó Pagani.

Más allá de los matices, cerca de Macri cayeron muy mal las declaraciones críticas de Jorge Busti y Felipe Solá, en las que ambos dirigentes pusieron límites a la eventual unidad entre el PJ disidente y Pro.

"Estuvieron con el kirchnerismo hasta hace poco. Busti estaba con ellos cuando nosotros le dábamos batalla. Y Solá no creía que Macri era de derecha cuando estaba aliado con nosotros", contestaron ayer desde Entre Ríos. A oídos de Macri llegó que en las reuniones previas a la foto del miércoles, el bonaerense fue el único que cuestionó la incorporación de Macri.

De todos modos, en el macrismo prefieren ser cautos. "En los próximos meses, habrá gestos de unidad y ruptura hasta que se decida algo", afirman, y dejan en claro los deseos de su jefe político. "Unidad sí, pero con la bandera amarilla de Pro adelante. Si vamos con el sello PJ quedamos fuera del ballottage", pronostican.

Comentá la nota