El broche de oro de las jornadas fue la presentación de la banda de la Escuela Militar de Montaña, que deleitó a grandes y chicos con marchas y canciones patrias, temas infantiles e incluso melodías actuales, que los presentes acompañaron con palmas y cantos.
Las actividades para celebrar el Bicentenario de la Patria fueron múltiples en el Instituto Primo Capraro, en la que abundaron las representaciones teatrales de los chicos, muestras e incluso una publicación de época.
La Banda de la Escuela Militar de Montaña acompañó con su música.
La Banda de la Escuela Militar de Montaña acompañó con su música.
El broche de oro de las jornadas fue la presentación de la banda de la Escuela Militar de Montaña, que deleitó a grandes y chicos con marchas y canciones patrias, temas infantiles e incluso melodías actuales, que los presentes acompañaron con palmas y cantos.
La escuela se vistió con los colores de la bandera nacional. Además los alumnos, con la colaboración de los padres, elaboraron la “Gaceta del Bicentenario” en la que figuraban todas las actividades organizadas para la ocasión.
“Mirando el pasado construimos el presente” decía el titular de esa publicación, en referencia al Proyecto 2010 en el que trabajan los alumnos del Jardín.
Además, en la portada, figura el taller de alta costura en la era colonial, los últimos modelos en carretas, la pulpería y la botica, además de espacios, muebles y mucho más.
Además, en la contratapa, fueron publicados distintos avisos clasificados de vendedores ambulantes, mecánicos de carretas, Gaucheros – una pulpería amiga-, venta de abanicos y otros productos y servicios.
La jornada de ayer tuvo como protagonistas a los integrantes de la Banda de la Escuela Militar de Montaña que no sólo entonó las tradicionales marchas y melodías patrias, sino que además hizo un potpurrí de temas infantiles, como ser de Barny, y otras canciones actuales.
Dentro de las actividades hubo también una comparación entre las casas actuales y las que estaban en 1810, tarea que fue realizada por la sala Las Naranjas Brillantes y Los Piratas Curiosos. Ellos descubrieron esas diferencias y para ello visitaron la biblioteca de la secundaria y el Museo de la Patagonia; la sala Los Monitos Saltarines se dedicó a la cocina de comidas típicas, ya que aprendieron a amasar pan casero, que luego fue compartido en las meriendas; los pequeños de la sala Los Patos traviesos viajaron a la vida de 1810, observaron imágenes del Cabildo, escucharon historias de damas y caballeros y se divirtieron con los cantitos de los vendedores ambulantes.
Por su parte, los alumnos de la sala Los Paraguitas y Los Pajaritos realizaron un trabajo, descubrieron accesorios de ese entonces y la moda de la época de la colonia, destacando el uso de peinetones, mantillas, abanicos y sombreros, entre otras cosas.
Y en la sala de los Cerebritos Exploradores y Mejores amigos reflexionaron acerca de los hechos históricos de 1810 y descubrieron los cambios en las costumbres, en la vida diaria, en los medios de transporte y en un montón de cosas más.
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