Uno de los acusados escapó de su vivienda e ingresó en el local de una radio FM donde al cierre permanecía para evitar ser aprehendido.
Fuentes policiales confiaron que el trascendental partido corresponde a la Liga Copeña y fue jugado el domingo, sin hinchada visitante.
Al parecer, transcurrían los últimos minutos del segundo tiempo y el conjunto local se imponía 3 a 2.
Eclosión
Sobrevino una falta a favor del equipo visitante y los locales habrían arrojado la pelota fuera del campo de juego. Hubo malos entendidos y la jugada prosiguió.
Al reiniciarse el partido, los locales esperaban que por caballerosidad los visitantes les cedieran la pelota, pero los primeros siguieron la jugada y empataron 3 a 3.
En segundos, habrían reaccionado irritados los jugadores locales, recriminándole airadamente al árbitro el porqué de la validez del gol.
Todos los gritos habrían resultado vanos, ya que el árbitro les informó que más allá de no lucir de caballeros la actitud del equipo visitante, no había reglamento alguno que obligue a devolver la pelota al equipo local.
Terminó el partido con escándalo. Alguien cerró la puerta de salida del equipo visitante y la policía exigió la llave a la dirigencia local, lo cual encolerizó a la hinchada local y desembocó en una lluvia de piedras contra los policías.
Seis uniformados, tres oficiales, habrían terminado heridos por la apedreada general.
Alertados por los incidentes, el juez local José Luis Torrelio y el fiscal Ricardo Lissi firmaron numerosas órdenes de allanamientos que incluirían a un alto dirigente deportivo local y hasta integrantes del cuerpo técnico, según trascendió.
Operativos
Hasta anoche, seis hinchas permanecían detenidos en la policía local, mientras otros eran buscados intensamente por “lesiones” y “daños”.
Algunos de los buscados se habrían “atrincherado” en una radio de FM local, acentuándose los efectos multiplicadores por el accidentado partido, con final imprevisible.
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