Disturbios a la salida de tribunales

Ayer fue el día de los alegatos por la causa del siniestro de tránsito en el cual murieron Alexander Viera y Mauro Quispe el 6 de marzo del 2011. El pedido de pena contra José Luis Castillo, el policía de la Comisaría Segunda que manejaba la patrulla por la Ruta Provincial Nº 1 y que atropelló a los jóvenes, fue de tres años de prisión en suspenso y diez de inhabilitación para conducir vehículos.
Dentro de la sala de audiencias el juez Florentino Rubio presidió el tribunal junto con los magistrados Alfredo Alonso y Carlos Federico Pellegrino. El abogado Armando Agüero representó a Castillo. Por el Ministerio Público Fiscal estuvo Ana Laura Ruffini mientras que el abogado Pablo Rodríguez Salto, lo hizo como querellante. A partir de las 9 de la mañana comenzó la jornada y terminó al mediodía, con un conflicto entre las familias Quispe y Castillo.

La esposa del policía reaccionó cuando escuchó a sus espaldas que dos mujeres decían que ella iba a entender el sufrimiento cuando algo similar "le ocurriera a su hijo". A partir de ese momento varias personas, incluso el propio imputado, trataron de sacarla de tribunales para evitar un enfrentamiento. Las familiares de Quispe no cesaron en su actitud, a pesar de que los guardias del edificio tomaron intervención, y les gritaban "aprendé a manejar", "ojalá te toque sufrir como a nosotros" y otras frases similares. Finalmente, sin incidentes mayores, todos se retiraron del lugar.

Alegatos.

Dentro de los argumentos para pedir la pena no hubo sorpresas. No se cuestionó la mecánica del accidente, tampoco la ausencia de la sirena por parte de la policía. Los mayores puntos de desacuerdo entre la defensa y la querella rondaron en torno a si estaban prendidas las balizas, la prioridad de paso, la conducta de los implicados, las velocidades y si el hecho al que iba la policía era realmente una urgencia.

La primera en tomar la palabra fue la fiscal Ana Laura Ruffini. En su alocución remarcó que fue el automotor el que embistió contra la moto en la cual iban los jóvenes, que la velocidad del patrullero fue excesiva y al momento de frenar superaba los 94 km/h. Otro de los puntos fue la mala señalización de la ruta y las dudas en cuanto a la realidad de la urgencia a la cual acudían los policías. Por otro lado, remarcó la poca velocidad que llevaban los jóvenes y que el problema de visión de Viera no fue determinante para no visualizar la patrulla porque los otros testigos tampoco la pudieron hacer. Entonces, solicitó la pena de tres años de prisión en suspenso y diez de inhabilitación para manejar.

Exceso.

A su turno el abogado Rodríguez Salto mencionó algunos de los conceptos en los cuales coincidía con la fiscalía pero también ahondó en cuanto a las velocidades permitidas. Según su perspectiva las encrucijadas de la ruta con zonas urbanas significan adecuarse a la disposición municipal de circular a 40 kilómetros y disminuir a 20 en los cruces. Explicó que en base a los datos recabados la supuesta emergencia a la que respondió el patrullero "eran sólo disturbios" y entonces no ameritaba el exceso de velocidad.

El abogado cuestionó el testimonio de Juan Díaz Echeverría, el compañero de Castillo, con respecto a las balizas porque fueron prendidas antes de ingresar a la ruta en un lugar del trayecto que no había testigos posibles. Y explicó que balizas y sirenas son indispensables, al sobrepasar los límites de velocidad, para advertir a la población.

Sobre la conducta de Viera afirmó que fue correcta, iba por la derecha y tenía derecho al paso, además sólo tuvo un segundo para reaccionar ante el automóvil. En torno a Castillo, destacó que como conductor profesional tiene "responsabilidades mayores".

Semiautopista.

El abogado Armando Agüero comenzó aclarando que todos los llamados al Comando Radioeléctrico requieren en sí una emergencia, en referencia a la solicitud de presencia policial en el barrio Indios Ranqueles. Al referirse a las balizas dijo que los jóvenes motociclistas que testificaron iban distraídos uno porque se trabó un cambio y el otro porque estaba orando frente a una ermita. Luego planteó que la prioridad de paso la tienen los vehículos que brindan un servicio público, e hizo referencia a un fallo anterior ocurrido en la misma dirección en el cual un juez consideró que esa ruta debe ser asimilada como una semiautopista, entonces no tiene la reglamentación de una vía de circulación simple.

Por último, hizo referencia a la "incidencia de la víctima en el resultado" porque Viera no cedió el paso y tenía antecedentes de multas. Además, expresó que por sus problemas visuales el joven no tendría que haber accedido al carné de conducir. Al final, solicitó la absolución de Castillo.

La lectura de la sentencia fue programada para el jueves 10 de mayo a las 18 horas. Las fuentes judiciales consultadas coincidieron que el tribunal colegiado tiene por delante un difícil caso, que seguramente demandará una profunda argumentación ya sea si los jueces encuentran culpables al imputado o deciden por la absolución.

Comentá la nota