En Bariloche nadie se queda de brazos cruzados, así lo aseguró el periodista Claudio Andrade, en una nota para el diario Clarín.
Para aquellos que prefieran estar alejados y se movilicen en su coche encontrarán, por ejemplo, en Avenida Bustillo al 8700, un pequeño restaurante familiar que tiene comidas caseras y ofrece una milanesa de ternera “big size” para dos personas por 20 pesos.
En hotelería y alojamiento en general los precios también se han visto mermados de forma llamativa. Se consiguen, en el centro de la ciudad, habitaciones en pequeños y acogedores hoteles desde los 100 pesos la single y 200 pesos la doble, con desayuno incluido. Y en “los kilómetros” hay cabañas confortables (cable, wifi y bien equipadas), a la altura del kilómetro 5 de Avenida Pioneros por 220 pesos para 2 personas.
Una vez que llegan, los turistas no pueden creer los precios con los que se encuentran. Lo corrobora la encargada de un pub de moda de la calle Gallardo. “El otro día una turista extranjera me comentada que habían venido desde Europa sólo por unos días, pero por lo barato que está todo decidieron quedarse varias semanas. Pensemos que hasta fines de octubre se conseguían cabañas para 4 personas por incluso 70 a 120 pesos por día”.
También las excursiones están a precios atractivos. Una cabalgata de mediodía, que incluye traslados y comidas, cuesta 215 pesos por persona. En tanto que algo más exigente como el ascenso al cerro Challhuaco, con guía y pernocte en refugios más comida, llega a los 675 pesos por persona.
Los tradicionales paseos por los alrededores de Bariloche –Tronador, Circuito Chico, Cerro Catedral, Isla Victoria y Bosque de Arrayanes– fueron abarcados en este tipo de descuentos. Desde hace unas semanas una agencia está ofreciendo incluso un paseo a la zona del Paso Cardenal Samoré, en el límite con Chile, para avistar la actividad del Volcán Puyehue. Lo que se dice un ejemplo de “al mal tiempo, buena cara”.
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